Miami (EFE) - La primera disidente que salió de Cuba desde que Raúl Castro se encuentra como cabeza del gobierno de la isla consideró que es posible que el régimen «desate una ola todavía más represiva contra la oposición y el pueblo en general».
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Lissette Fernández Carvallo, antes de su llegada ayer a Miami, trabajaba en la campaña contra la discriminación económica «Con la misma moneda», dirigida a reclamar el pago en moneda nacional (el peso cubano) en todos los establecimientos comerciales de Cuba.
El programa está orientado a evitar que el gobierno cubano «continúe reduciendo a los cubanos a la triste condición de ciudadanos de segunda clase» al negarles el derecho a hospedarse en hoteles de lujo, a acceder a cuidados médicos de calidad y poder pagar con su propia moneda.
La disidente presidía la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR), una organización de campesinas que ayuda a crear pequeñas y medianas empresas independientes en el sector agrícola y ofrece talleres para rescatar a las jóvenes de la prostitución.
Fernández dijo que la lucha por lograr un proceso democrático cobra mayor importancia cuando «el régimen (castrista) está pasando por un momento muy difícil».
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