El Muro de Berlín fue desde su inicio un símbolo de los atropellos que puede cometer el autoritarismo contra uno de los principales derechos del ser humano: la libertad.
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Hasta que el 13 de agosto, ante la mirada atónita de los berlineses, un grupo de soldados comenzó a extender un alambre de púas, donde días después construirían una pared de ladrillos.
Lo que pretendía contener el gobiernocomunista era el éxodo poblacional. Cada vez emigraban más germanoorientales hacia el Oeste, donde había más oportunidades. Mientras Berlín occidental florecía gracias a las subvenciones que le otorgaba el gobierno de Bonn, la zona oriental se desangraba sobre la base de pagar indemnizaciones de guerra a la URSS.
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