Vladímir Putin acusó a Turquía de ser "cómplice del terrorismo" por derribar un bombardero ruso cuando sobrevolaba el espacio aéreo de Siria en una misión contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).
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"Este incidente se sale de los marcos de la lucha contra el terrorismo (...), es un golpe a traición asestado por los cómplices del terrorismo. No lo puedo llamar de otra forma", dijo Putin al reunirse con el rey Abdalá II de Jordania en Sochi (mar Negro).
Putin, quien no perdió la ocasión de recordar que Turquía es un país miembro de la OTAN, advirtió de que "este trágico acontecimiento tendrá graves consecuencias para las relaciones ruso-turcas".
"Siempre tratamos a Turquía no sólo como un vecino cercano sino como un país amistoso. No sé quien tenía interés en lo que pasó hoy. Nosotros no. En cualquier caso, nuestros pilotos y nuestro avión nunca amenazaron el territorio de Turquía", subrayó.
Lo que es seguro, según analistas, es que este suceso afectará tanto los planes de crear una amplia coalición internacional antiterrorista presentados tras los recientes atentados de París por Rusia -que elude entrar en alianza militar de 65 países creada para ese fin por EEUU-, como al arreglo político del conflicto en Siria.
Turquía siempre se ha mostrado contraria a la intervención militar rusa en el país vecino, donde siempre abogó por el derrocamiento del líder sirio, Bachar al Asad, respaldado por Moscú y por Irán, y ha apoyado abiertamente a las milicias rebeldes.
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