Mohammed Mursi, primer presidente democrático egipcio, es un islamista que inicia sus discursos con la "fatiha" -la fórmula que abre el Corán-, y cuya principal credencial es una prolongada trayectoria en los Hermanos Musulmanes, organización ilegal durante más de medio siglo con enorme arraigo en barrios populares.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Presidente del Partido Libertad y Justicia (PLJ), afín a la Hermandad, este ingeniero de 60 años alude en sus alocuciones permanentemente a la "sharia" (ley islámica) y a su proyecto de "nahda", que aspira a un renacimiento islámico que involucre todos los ámbitos de la vida cotidiana egipcia.
Uno de los primeros comentarios de la organización que lidera, publicado en la red social Twitter tras el anuncio del resultado que lo consagró presidente, fue que se iniciaba "una nueva era para Egipto y para el mundo árabe".
De modos sencillos, este hombre de escasa estatura y gran timidez entró casi "de repuesto" y por casualidad en la carrera presidencial tras la descalificación del primer candidato de los Hermanos Musulmanes, Jairat al Shater, quien fue inhabilitado por haber estado preso.
Conocedor del fuerte arraigo islámico en el país, Mursi construyó una inteligente campaña electoral centrada en convocar a liberales y revolucionarios, con el objetivo de construir un poder que preserve los valores de la revolución frente a los "fulul" o remanentes del antiguo régimen de Hosni Mubarak.
Nacido el 20 de agosto de 1951 en el seno de una familia rural emigrada al pueblo de Al Adwa, en el delta del Nilo, Mursi desarrolló una carrera brillante dentro de la cofradía islamista, a la que ingresó a finales de los setenta, donde inició su labor en el departamento religioso.
Con gran velocidad escaló puestos hasta que en 1995 se convirtió en miembro del Consejo Consultivo, el máximo órgano de decisión de la Hermandad Musulmana. Desde 1995 hasta 2005, cuando la Hermandad presentaba a sus candidatos como independientes pues la organización era considerada ilegal, fue diputado en el Parlamento y llegó a ser portavoz oficioso de los Hermanos Musulmanes en la Cámara.
En 2005, el ahora presidente electo egipcio Mursi perdió su escaño y un año después fue encarcelado por seis meses por apoyar las manifestaciones de jueces reformistas que habían denunciado fraude en los comicios de ese año.
Considerado un cuadro excepcional en la organización islamista ayudó a la elaboración del programa de la cofradía que defendía que la presidencia de la República solo podía ser ejercida por un hombre musulmán.
Durante la rebelión popular que derrocó a Mubarak en febrero de 2011, fue detenido en la prisión de Wadi Natrun, al norte de El Cairo, pero recobró la libertad dos días después en el marco del caos en las cárceles tras la desbandada de los guardianes.
El 30 de abril de 2011, renunció a su puesto en el Consejo Consultivo de los Hermanos Musulmanes asumir como presidente de la formación política afín al grupo, el PLJ. Su militancia islamista fue tanto un punto a favor como uno en contra durante la campaña electoral, pues ya que algunos sectores temen que su obediencia privilegie a Mohamed Badía, Guía Supremo de la cofradía, antes que al pueblo que lo eligió.
Conciente de esta tensión, el político hizo campaña en la primera vuelta de las elecciones abogando por un "renacimiento islámico", pero en la segunda vuelta, al enfrentarse a Ahmed Shafik, el ex ministro de Hosni Mubarak, cambió algo su tono y su discurso.
Con promesas a las mujeres, los jóvenes, los "revolucionarios" de izquierda y los liberales, intentó movilizar sectores que se mostraban escépticos e incluso preocupados por su condición de islamista, y temerosos de que la Hermandad concentre demasiado poder.
El Tribunal Constitucional disolvió las dos cámaras del Parlamento en las que el partido islámico tenía mayoría, al invalidar las últimas elecciones parlamentarias. Mursi prometió solucionar los problemas crónicos del país, el desempleo, la pobreza, la debilidad económica y la escasez de vivienda.
Dejá tu comentario