México DF - Efrén habla rodeado de un enorme anaquel de discos piratas que le saca una cabeza. En el Distrito Federal, lo último en música, videojuegos y cine de contrabando ocupa suficientes metros cuadrados como para tragarse una calle tras otra. De esto vive Efrén, en el Eje Central, en el corazón de la capital mexicana, y a pocas manzanas del ayuntamiento que durante cinco años gobernó López Obrador, candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
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Las dos únicas manifestaciones a las que ha ido Efrén en su vida fueron en apoyo de López Obrador, y entonces «intentaron meterlo al bote» (cárcel). El de Efrén es uno más de los cientos de puestos de un mercadito que se extiende a ambos lados de esta céntrica avenida, pero que desaparece bajo el volumen de rancheras, salsa y guarachas en su paso por los límites del centro histórico. Herramientas, fundas de móvil, computadoras replicadas o la última película de Almodóvar que aún no se ha estrenado en los cines obligan a que los peatones del improvisado centro comercial caminen en fila india.
Efrén lleva pendiente, tiene el pelo teñido amarillento y cuando habla de su estreno en las protestas políticas se está refiriendo a las manifestaciones de apoyo a López Obrador en 2005. Entonces la Fiscalía pretendía apartarlo de su cargo para que fuera juzgado por desobedecer una orden judicial en torno de unos terrenos, y que consideraba injusta. López Obrador planteó el desafuerocomo un complot en su contra orquestado por el presidente Vicente Fox.
El enfrentamiento lo colocó durante muchos meses en el centro de la vida política del país, catapultando de paso sus aspiraciones presidenciales. La partida se jugó en despachos y calles y fue entonces cuando la fidelidad de las redes afines como la de Efrén adquirieron importancia. « Nomás nos traían la playera (remera) amarilla para que fuéramos el día de la marcha y el día que tocaba sólo checaban (comprobaban) a ver si estabas.»
El amarillo es el color del PRD, el partido de López Obrador y el que más luce en forma de pegatina entre los comerciantes ambulantes.
También entre los 30.000 taxis ilegales, tolerados por el ex alcalde y que también se han movilizado activamente a favor de su candidato. «Aquí todos son puro PRD. Aquí gana El Peje pero bien», cuenta señalando con el brazo uno y otro extremo de la calle. Efrén lo tiene claro y se refiere al ex alcalde como El Peje, nombre de un pez típico de Tabasco, cuna de López Obrador.
Arbitrariedades
A ojos del pueblo salía también victorioso en su pulseada con Fox, cuando el presidente obligó al fiscal general que detuviese la persecución, tras el fracaso de una maniobra que lo convertía en una especie de Robin Hood, víctima de los poderosos, a ojos del electorado. «Con El Peje no nos chingan (molestan). Hay que darle los 100 pesos diarios al mero (jefe) y listo. Pero si ellos quieren, te sacan», resume Efrén para explicar las arbitrariedades del método urbanístico.
En otro extremo de la ciudad,en un ambiente totalmentedistinto, Sergio Cabrera da clase en la Facultad de Económicas de la mastodóntica UNAM. Es la universidad más grande de América y orgullo del país. «Mi voto sale de los que tenemos 40 o 50 años y estamos identificados con un movimiento ciudadano muy militante del 88», comenta. Aquel año, el entonces candidato del PRD, Cuauthémoc Cárdenas, ganaba en las urnas pero le arrebataban la victoria con la excusa de un apagón la noche electoral. De todo aquello quedó «una infraestructura moral, teórica y política que ha quedado hasta ahora y ha ocupado cargos tanto en la administración del Distrito Federal como en el PRD», añade el profesor. De ahí han salido destacados dirigentes próximos al candidato presidencial y otros como Carlos Imaz, jefe de Delegación, o la ex presidenta del partido, Rosario Robles, quienes personificaron algunos de los casos de corrupción más claros durante la etapa de López Obrador al frente de la ciudad.
Su adhesión, sin embargo, es inquebrantable. «Creo que el efecto López Obrador se ha extendido porque el DF es la vidriera del país y las medidas sociales que aquí tomó hacen pensar a mucha gente que con él pueden vivir mejor», explica Sergio. A pesar de no haberse prodigado mucho fuera del país, el izquierdista se ha implantado en un tiempo récord en estados donde apenas existía su partido, que lo han hecho líder en las encuestas para el próximo 2 de julio. «Además es un tipo que supuestamente viene de abajo y con el que se identifica cualquier hijo de vecino.
López Obrador sigue viviendo en la casa de siempre y eso gusta a todos aquellos cansados de que el presidente y sus ministros tengan sueldos más altos que Blair o dos veces el de Zapatero.
Al grupo de recién avenidos pertenece Meche. Poco sabe de libros y mordidas ( sobornos) bajo cuerda. Limpia casas, ocho horas diarias y así logra un sueldo mensual de unos 280 euros.
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