El presidente interino de Cuba, Raúl Castro, se afirmó el jueves en el poder con un fuerte discurso en el que reconoció errores, prometió mejoras económicas y se ofreció a dialogar con el sucesor de George W. Bush en la Casa Blanca.
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El general que gobierna Cuba desde que su hermano Fidel cayó enfermo hace exactamente un año reconoció que el Estado no paga a sus empleados lo suficiente para llegar a fin de mes, propuso abrir más las puertas a la inversión extranjera y hacer "cambios estructurales" para elevar la producción de alimentos.
"Estamos en el deber de cuestionarnos cuanta cosa hacemos en busca de realizarla cada vez mejor, de transformar concepciones y métodos que fueron los apropiados en su momento, pero han sido superados por la propia vida", dijo en un discurso pronunciado en la ciudad de Camagüey.
"El salario aún es claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades, por lo que prácticamente dejó de cumplir su papel de asegurar el principio socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo", añadió.
Más de 100.000 personas lo ovacionaron sacudiendo pequeñas banderas cubanas de papel en la Plaza de la Revolución de esta ciudad ganadera, situada 535 kilómetros al sudeste de La Habana.
Su discurso para conmemorar el 54 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, el inicio del movimiento revolucionario, fue su mayor demostración de autoridad política desde que relevó el 31 de julio pasado a su hermano.
Raúl advirtió, sin embargo, que no habrá soluciones mágicas ni inmediatas. "En esa dirección, el país trabaja (...) se hace con premura, pero sin desesperos ni muchas declaraciones públicas para no crear falsas expectativas", añadió.
Los cubanos se quejan del bajo poder adquisitivo, la falta de transporte público y el hacinamiento producto del déficit de casi medio millón de viviendas.
Ramo de olivo
Raúl advirtió que una transición tras la enfermedad de Fidel no es más que "un sueño trasnochado".
Mientras Bush esté en la Casa Blanca no hay solución posible, dijo, pero todo podría cambiar tras las elecciones de noviembre del año próximo.
"La nueva administración tendrá que decidir si mantiene la absurda, ilegal y fracasada política contra Cuba o acepta el ramo de olivo que extendimos", dijo en un discurso para festejar el nuevo aniversario de lucha revolucionaria.
Raúl había ofrecido en diciembre pasado resolver medio siglo de guerra ideológica con Estados Unidos por la vía del diálogo. Washington respondió que no negociaría con un "dictador en espera".
"Si las nuevas autoridades norteamericanas dejan por fin a un lado la prepotencia y deciden conversar de un modo civilizado, bienvenido sea. Si no es así, estamos dispuestos a continuar enfrentando su política de hostilidad incluso durante otros 50 años", añadió.
La estabilidad en el primer año de ausencia de Fidel Castro, dijo Raúl, demolió los pronósticos de caos de Washington.
Pero, Oswaldo Payá, líder del disidente Movimiento Cristiano Liberación (MCL) dijo en un comunicado distribuido a la prensa extranjera en respuesta al discurso de Raúl, que lo que Cuba necesita "es un diálogo civilizado y fraterno entre cubanos".
"Ni esta administración de los Estados Unidos ni la próxima, tienen ni tendrán potestad para para definir la vida y el futuro de Cuba", dijo Payá, a quien el Gobierno de Cuba considera, como a todos sus disidentes, "mercenarios al servicio de Estados Unidos". "Como cubanos, no debemos ni queremos poner nuestras expectativas en los resultados de las elecciones en los Estados Unidos o en otro país", agregó Payá.
¿Fidel? cada vez mas activo
Lo que Raúl no despejó fueron, sin embargo, las dudas sobre el futuro político de su hermano, que tras un año de enfermedad mantiene formalmente en suspenso su retorno al poder que ocupó desde el triunfo de su revolución en 1959.
"Para alegría de nuestro pueblo, ya despliega una actividad cada vez más intensa y sumamente valiosa", dijo en su discurso.
"Ni en los momentos más graves de su enfermedad dejó de aportar su sabiduría y experiencia ante cada problema y decisión cardinal", añadió.
Fidel Castro, que cumplirá 81 años en agosto, asomó políticamente en los últimos cuatro meses escribiendo decenas de editoriales sobre asuntos internacionales y, ocasionalmente, nacionales.
El líder cubano pronunció su último discurso hace 12 meses, en el Día de la Rebeldía que recuerda el asalto casi suicida al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953.
La operación fue un sangriento fracaso que costó la vida a la mayoría de sus compañeros, pero sentó las bases del movimiento guerrillero con el que derrocó cinco años después al dictador Fulgencio Batista.
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