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30 de mayo 2002 - 00:00

Realizan última remoción de escombros en Ground Zero

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Al día siguiente de los ataques del 11 de septiembre de 2001, las primeras estimaciones previeron un año de trabajo y un costo de más de 1.000 millones de dólares para despejar la enorme montaña de escombros donde más de 2.800 personas encontraron la muerte.

El despliegue y las movilizaciones de todos los sectores excedieron las previsiones: de miles de socorristas, obreros y técnicos, motivados por la ola de patriotismo, así como una amplia financiación federal y una capacidad de organización fuera de lo común, permitieron concluir la tarea tres meses antes de lo previsto. Su costo total fue de unos 750 millones de dólares.

Inicialmente se previó que una vez superada la etapa de emergencia, sólo se trabajara en la obra durante el día. Sin embargo, un invierno benigno y la presión de los familiares ansiosos por encontrar los restos de sus seres queridos desaparecidos permitieron a máquinas y hombres trabajar 24 horas al día, los siete días de la semana.

Fueron removidos 1,8 millones de toneladas de hierro y acero, concreto y escombros, primero en camiones y luego en barcas que a través de los muelles de Nueva York sobre el río Hudson, fueron llevados hacia una cantera en Staten Island, que se transformó en centro de clasificación.

Todos los cargamentos fueron examinados allí, lo cual permitió encontrar unas 20.000 partes de cadáveres, que se intentará identificar mediante el ADN.

Por ahora, las cifras oficiales solamente hablan de 1.092 identificados, lo cual deja a más de 1.700 familias a la espera de una confirmación sobre sus deudos. "Estoy contento de haber terminado con esto, creo que todos lo estamos", dijo hoy a la prensa Tom Fenech, un bombero de Nueva York.

Como todos sus colegas, pasó varios días por semana en turnos, controlando de cerca el trabajo de las máquinas, en busca de cuerpos, restos humanos o efectos personales. "Estamos todos cansados, es hora de empacar y volver a vivir".

Hoy, exactamente a las 10,29, la hora en la que la segunda torre de 110 pisos se derrumbó, se marcó con una ceremonia encabezada por el alcalde Michael Bloomberg, el fin oficial de la búsqueda.

La ceremonia es más simbólica que real, pero las autoridades quieren utilizarla como punto de inflexión para recordar a los neoyorquinos que deben mirar más hacia el futuro y no al pasado.

Con el tañido de 20 campanadas, la señal tradicional que se emplea cuando muere un bombero, y una procesión que ascendió desde el fondo del "Ground Zero" por una rampa que llegó hasta el nivel de la calle, marcaron el último desfile honorario en homenaje a los muertos.

Una viga de acero de 11 metros de alto y 58 toneladas, la única que permanecía erguida, fue cortada la noche del martes y puesta en un camión envuelta en la bandera estadounidense.

Dejó lentamente de la enorme fosa al son de la música del bombero caído, y siguió luego una carroza vacía, también recubierta por una bandera, para simbolizar al millar de víctimas que, evaporadas por la violencia de los derrumbes y el calor de los incendios, no fueron ni serán nunca halladas.

Las esperanzas de identificación reposan ahora en los análisis de ADN de los cerca de 20.000 restos humanos y partes de cuerpos recogidos.

El servicio forense de Nueva York centralizan la recuperación, conservación y análisis de esos restos, cuyo ADN es analizado en varios laboratorios de Estados Unidos.

A pedido de los familiares, la alcaldía emitió hasta hoy 1.626 certificados de defunción.

Sólo familiares, el personal de rescate que participó en los trabajos y algunos funcionarios participaron de la ceremonia, para que fuera sobria y sin pompa.

Tras de haber sido sacada de la obra, la última columna de acero será guardada en un depósito cercano a las pistas del aeropuerto John F. Kennedy, a la espera de ser emplazada en el monumento que será construido en el lugar.

La columna, de 58 toneladas de peso y 11 metros de altura, sobre la que ondeó una bandera estadounidense en recuerdo de las víctimas, se convirtió en los últimos meses en una especie de altar popular en recuerdo de las personas que murieron allí.

Decenas de bomberos, policías y personal que trabajaron en el "Ground Zero" dejaron en ella sus firmas, recuerdos y pensamientos y, con casi toda seguridad, formará parte del monumento permanente en la nueva plaza.

 La reconstrucción del World Trade Center está lejos de haber definido y probablemente no lo será antes de fin de año, al término de las intensas consultas a todas las partes implicadas.

El diseño final de la reconstrucción de la zona todavía es desconocido, pero ya se ha elegido a una prestigiosa firma estadounidense de arquitectos, Beyer Blinder Belle, para que presente propuestas concretas antes de finales de año.

Además ya se adoptaron decisiones respecto de los sistemas de comunicaciones y centros subterráneos.

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