Rebeldes continúan con la búsqueda de Gadafi, tras tomar su residencia.
Los rebeldes libios anunciaron este miércoles una recompensa de casi 1,7 millones de dólares (2 millones de dinares) por la cabeza de Gadafi, vivo o muerto.
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Esta iniciativa, financiada por hombres de negocios libios, cuenta con la aprobación del Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano político de la rebelión.
"Los miembros del círculo cercano (de Gadafi) que lo maten o lo capturen tendrán una amnistía garantizada por el pueblo", indicó a la prensa el presidente del CNT, Mustafa Abdeljalil.
Un día después de que las fuerzas rebeldes arrasaran su cuartel general en Trípoli y destrozaran los símbolos de sus 42 años de Gobierno, disparos aislados de ametralladoras y cohetes de grupos leales mantenían a raya a los insurgentes que buscan a Gadafi y a sus hijos.
Los rebeldes también reportaron enfrentamientos en el desierto y disputas en la ciudad natal de Gadafi.
En Trípoli, cohetes y ametralladoras mantenían a dos millones de civiles encerrados en sus casas. Muchos estaban ansiosos aunque deseosos de que la guerra termine pronto, y enfrentaban un empeoramiento de la escasez de alimentos, agua y suministros médicos para los cientos de heridos y enfermos.
"Las fuerzas de Gadafi y sus cómplices no dejarán de resistirse hasta que Gadafi sea capturado o muerto", dijo Mustafa Abdel Jalil, jefe del rebelde Consejo Nacional de Transición, quien ofreció amnistía a cualquiera de su entorno que lo mate y anunció una recompensa valorada en más de un millón de dólares por su captura.
"El final sólo llegará cuando él sea capturado, muerto o vivo", agregó en declaraciones desde el bastión rebelde oriental de Bengasi.
Hasta entonces, Gaddafi no se rendirá fácilmente y podría desencadenar un "evento catastrófico".
En una grabación de audio de mala calidad emitida a través de un canal por satélite durante la madrugada, Gadafi, de 69 años, instó a los libios a "exterminar a traidores, infieles y ratas".
No había indicios claros del paradero de Gadafi, aunque sus adversarios suponían que aún estaba en Trípoli o en sus alrededores luego de que el propio otrora hombre fuerte de Libia describió como una "táctica" su retirada del complejo Bab al-Aziziya antes de que éste fuera tomado el martes por los rebeldes.
Sin embargo, líderes de potencias occidentales y los rebeldes que comandan la transición no perdieron tiempo e iniciaron el proceso de traspaso de importantes activos extranjeros de Libia pese a que algunos siguen reacios a declarar la victoria.
Fondos serán necesarios para aliviar los efectos de la guerra en pueblos que han quedado destruidos y para desarrollar las reservas de petróleo que pueden hacer rica a Libia.
Washington estaba preparando una resolución de Naciones Unidas (ONU) para la liberación inmediata de 1.500 millones de dólares para ayuda humanitaria. Más fondos llegarán luego.
Francia trabaja con el Reino Unido y otros aliados para esbozar una nueva resolución de la ONU dirigida a suavizar las sanciones y las congelaciones de activos impuestas a Libia cuando Gadafi estaba al mando. Los rebeldes también han hablado de reiniciar pronto las instalaciones de exportación de petróleo.
Aunque Libia tiene riquezas petroleras, cuatro décadas de Gobierno de culto a la personalidad de Gadafi ha dejado al país con pocas instituciones para una buena gobernabilidad.
Abdel Salam Jalloud, cercano aliado de Gadafi que cambió de bando la semana pasada, dijo que el veterano líder planeaba desaparecer de la vista y luego lanzar una guerra de guerrillas cuando las tropas de la OTAN se retiren.
"Está enfermo de poder", añadió. "El cree que puede reunir a sus partidarios y realizar ataques (...) Alucina. Cree que puede volver al poder", sostuvo.
Hay indicios de otros partidarios de Gadafi de que se dan por vencidos y ha seguido la corriente de deserciones que se ha presentado durante los seis meses de la sublevación, como la del subjefe de inteligencia.
En el hotel Rixos de Trípoli donde hombres armados leales a Gadafi habían evitado que cerca de 40 extranjeros, en su mayoría periodistas, salieran del lugar, el miércoles les permitieron irse.
No obstante, en la hasta ahora más sangrientas de las revueltas de la llamada "Primavera Arabe" que está transformando a Oriente Medio y África del Norte también hay claros indicios claros de nuevas amenazas de desorden.
Cuatro periodistas italianos fueron secuestrados cerca de Zawiya, situada entre Trípoli y la frontera con Túnez.
Además, funcionarios de Occidente también temen que armas, incluyendo misiles antiaéreos y material nuclear capaz de fabricar una "bomba sucia", puedan ser tomadas por los seguidores de Gadafi y llegar a grupos hostiles.
Sirte, la localidad natal de Gadafi en la costa mediterránea entre Trípoli y Bengasi, aún no está en manos de los nuevos líderes. Tampoco la ciudad desértica de Saba, en el sur, donde los rebeldes informaron de combates.
Un portavoz militar de los rebeldes estimó que "el 95 por ciento de Libia está bajo control rebelde".
"Aquel que gobierna libia es el que controla Bab al Aziziya, y ésta es la realidad de la cuestión. Para nosotros, Gadafi está acabado", dijo a al Jazira el coronel Abdala Abu Afra.
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