Héroe de la guerra de Vietnam, John McCain viajó ayer a Irak para respaldar a las tropas de Estados Unidos. Mientras los demócratas se desgarran en su interna, el republicano ya trabaja para los comicios presidenciales de noviembre.
Bagdad (EFE, AFP, Reuters) - Al menos 42 personas murieron ayer en un sangriento atentado en Irak, mientras el vicepresidente de EE.UU., Dick Cheney, y el candidato republicano a la Casa Blanca, el senador John Mc-Cain, analizaban con los dirigentes iraquíes la situación política y de seguridad en el país.
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Una terrorista suicida detonó en un mercado popular de la ciudad de Kerbala los explosivos que llevaba adosados a su cuerpo, lo que causó la muerte de al menos 42 personas y heridas a otras 58. Según fuentes del Ministerio de Interior el incidente ocurrió cerca del mausoleo del imán chiita Hussein, situado en la zona de Al-Mujaiam, en el centro de Kerbala, a 110 kilómetros al sur de Bagdad.
Las fuentes precisaron que entre las víctimas hay ciudadanos iraníes que se encontraban de peregrinación en la ciudad, aunque no determinaron su número.
Este atentado tuvo lugar a pesar de las medidas de seguridad impuestas en las ciudades de Kerbala y Nayaf, consideradas sagradas por los chiitas, y donde recientemente se celebró la fiesta anual que marca el fin de los cuarenta días de luto por la muerte del imán Hussein en el año 680.
Este sangriento atentado coincidió con las visitas sorpresa a Irak de Cheney y McCain, dos días antes del quinto aniversario de la invasión anglo-estadounidense de Irak, que se cumple mañana.
Cheney se reunió ayer con el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, con quien analizó el futuro de las tropas estadounidenses en Irak. Tras la reunión, el funcionario norteamericano resaltó «el importante progreso» que se ha registrado en Irak, desde mayo pasado, cuando visitó ese país. El vicepresidente alabó, también, a los dirigentes iraquíes por su «éxito en promulgar varias legislaciones muy importantes que cambiarán el futuro de su país».
Por su parte, el candidato republicano a la Presidencia de EE.UU., John McCain, un gran defensor de la presencia de las tropas estadounidenses en Irak, evaluó junto a Al-Maliki la situación de la seguridad en Irak y los avances dados por el ejecutivo iraquí hacia la reconciliación nacional. Durante su campaña para resultar elegido en las primarias de su partido, McCain llegó a afirmar que estaría dispuesto a que las tropas de EE.UU. permanezcan «hasta cien años» en Irak si eso contribuye a ganar la guerra.
Fuentes oficiales explicaron que el encuentro tuvo lugar en la fortificada «zona verde» de Bagdad, que alberga la oficina de Al-Maliki, así como la Embajada de EE.UU. y otras legaciones diplomáticas y edificios institucionales.
Las visitas de ambos estadounidenses coincidió con un repunte de la violencia en el país, después de semanas de mejora en los niveles de seguridad. Además del episodio trágico de Kerbala, se contabilizaron ayer las muertes de otros cuatro civiles, dos soldados estadounidenses, tres insurgentes y un policía iraquí en distintos incidentes en diversos puntos del país.
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