Macher parece algo confundida, aunque evidentemente feliz. Cuenta que Ratzinger llegaba sólo o acompañado por tres o cuatro personas. Descendía la escalera de unos treinta peldaños y ocupaba una mesa cuadrada con lugar para seis comensales.
Se ha hablado de la austeridad de Ratzinger, lo que de alguna manera se corrobora en esta cantina con lugar para 80 personas. A trescientos metros de la Plaza San Pedro,
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