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28 de enero 2002 - 00:00

Refugiados afganos amenazan con suicidarse

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Los muchachos dijeron "que querían una decisión inmediata porque de lo contrario pasarían al acto. La gente del centro está muy inquieta y nerviosa. Estoy seguro de que tratan de convencerlos para que no hagan nada", declaró el abogado Rob McDonald, defensor de los refugiados.

"Están muy cansados y en mala condición física. Quieren una respuesta de los servicios de inmigración y están cada vez más dispuestos a pasar al acto", agregó.

McDonald, uno de los defensores de los refugiados de Woomera, el mayor campo australiano, indicó que 15 jóvenes amenazaron con suicidarse, pero que cuatro de ellos desistieron tras considerar que esto entorpecería su pedido de asilo.

Sin embargo, el primer ministro australiano, el conservador John Howard, excluyó nuevamente toda flexibilización de las leyes de inmigración y consideró que las acciones de los jóvenes afganos eran un chantaje.

Según los abogados de los solicitantes de asilo, 370 se niegan a alimentarse, entre ellos 162 hombres, 14 mujeres y cinco niños afganos, después de una semana de rebelión por las condiciones de detención y la lentitud de los trámites. Algunos llevan dos años en Woomera.

Los intentos de suicidio y las mutilaciones se multiplicaron en Woomera en la última semana, donde quince personas intentaron ahorcarse y otras ingirieron champú o detergente, aduciendo que eran tratadas y estaban encerradas "como animales".

Recientemente, 35 internados en Woomera se cosieron los labios en señal de protesta, en tanto que cerca de veinte solicitantes de asilo mantienen una huelga de hambre en dos centros del oeste de Australia y 35 más en un establecimiento de Melbourne, indicó el abogado.

Los incidentes en Woomera empezaron año y medio atrás con la fuga de 500 reclusos, que manifestaron en forma pacífica en un centro comercial antes de regresar al campo.

En diciembre, tres días de violencia costaron heridas a 21 guardianes del centro. Estas personas, en su mayoría afganas, protestan por la reciente decisión de Canberra de suspender los pedidos de asilo de unos 2.000 afganos al considerar que la caída del régimen de los talibanes no justificaba ya sus solicitudes.
 

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