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25 de junio 2008 - 00:00

Retorna la sombra del Banco Ambrosiano

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Ciudad del Vaticano (AFP, Reuters, DPA) - El Vaticano desmintió ayer con una nota oficial toda implicación del fallecido arzobispo estadounidense Paul Marcinkus en el misterioso secuestro y asesinato de una adolescente en 1983, como sostienen los principales periódicos italianos.

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«Se trata de acusaciones infames y sin fundamento contra monseñor Marcinkus, quien murió hace tiempo y no puede defenderse», dijo el Vaticano.

Según los diarios «Il Corriere-della Sera» y «La Repubblica-», una testigo del secuestro en Roma de la joven Emanuela Orlandi, hija de un funcionario de la Santa Sede, ocurrido en junio de 1983, dijo que el arzobispo Marcinkus ordenó el hecho.

  • Testigo

  • Las declaraciones de la testigo, amante entonces de uno de los célebres jefes de la temida organización criminal romana Banda de la Magliana, son consideradas poco creíbles por el Vaticano, por la familia Orlandi y por parte de la prensa.

    «Emanuela Orlandi fue secuestrada no por dinero sino por orden de monseñor Marcinkus, al que conocí en una comida. La raptaron para enviar una señal, un mensaje dirigido a sus superiores», sostiene Sabrina Minardi, ex amante de Enrico Pedis, jefe de la banda romana, según «La Repubblica».

    Para la testigo, el secuestro de la adolescente, desaparecida desde hace 25 años y que conmovió al país, era una suerte de advertencia al mismo papa Juan Pablo II, quien comenzaba a cuestionar al arzobispo estadounidense por la manera con la que manejaba las finanzas de la Santa Sede. Marcinkus se vio obligado a dejar en 1990 el Vaticano y se retiró en EE.UU., donde murió en 2006.

    El poderoso arzobispo estadounidense, entonces presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), o banco del Papa, era el hombre que conseguía dinero para financiar a los grupos católicos del Este europeo en la lucha contra el comunismo.

    El cardenalato estaba ya casi al alcance de la mano de monseñor Marcinkus cuando estalló el escándalo por la quiebra del Banco Ambrosiano, el mayor de Italia y socio del banco del Vaticano.

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