17 de marzo 2006 - 00:00

Revelan cómo usa China manicomios contra disidentes

Pekín (EFE) - Un informe reveló que uno de los más famosos manifestantes de Tiananmen (1989), Wang Wanxing, recluido en un psiquiátrico durante 13 años, no estaba loco, y confirmó que Pekín recurre a este tipo de aislamiento con los disidentes políticos.

El documento, de la organización Global Initiative on Psychiatry (GIP), con sede en Holanda, demostró que Wang, de 56 años y liberado en agosto de 2005, nunca debió ser aislado.

GIP, que investiga las acusaciones de demencia contra presos políticos, usará el informe para denunciar otros casos en China. «No había razón para recluir al señor Wang en un hospital forense especial ni en ningún centro psiquiátrico. No sufría ningún desorden mental que justificara dicha admisión.»

El informe reveló, según Robert van Voren, secretario general de GIP, que «Wang no fue detenido porque tuviera una 'enfermedad mental peligrosa', como dijeron las autoridades, sino por expresar de forma pacífica sus opiniones disidentes».

La historia de Wang es un calvario desde su adolescencia debido a sus ideales. Ya durante la tragedia ideológica y humana que supuso la Revolución Cultural (1966-76), fue denunciado por la escuela de secundaria a la que asistía por decir que «el presidente Mao Tsé Tung tiene cosas buenas y malas».

Durante la década de 1970 fue detenido en diversas ocasiones y en la de 1980 se implicó en el movimiento prodemocrático de estudiantes que fue aplastado violentamente por el Ejército de Liberación Popular en la plaza de Tiananmen en 1989 con el resultado de varios centenares de muertos.

En el tercer aniversario de la matanza, Wang fue detenido cuando estaba desplegando una pancarta para honrar la memoria de los muertos y acusado de «disturbios del orden público».

• Presiones

Luego fue ingresado en el hospital Ankang de Pekín, donde se aísla a los criminales desequilibrados, en una sala comunal con otros 70 reclusos, después de que el informe oficial diagnosticara: «Sufre paranoia, y su peligroso comportamiento se debe al delirio». «Fui tratado con medicamentos y «acupuntura eléctrica», explicó Wang desde Alemania al ser liberado en agosto de 2005, donde se reunió con su familia.

Su liberación fue producto de las presiones del gobierno alemán, aprovechando la visita del presidente chino,
Hu Jintao, al país europeo.

Los periodistas que lo entrevistaron entonces se sorprendieron de su lucidez, ya que esperaban que Wang estuviera realmente desequilibrado después de 13 años de confinamiento.

El informe psiquiátrico de Wang fue difundido ayer por la organización Human Rights Watch. «La conclusión de un equipo de expertos confirma lo que sospechamos durante mucho tiempo», señaló
Brad Adams, director de la organización en Asia. «China ha estado utilizando motivos psiquiátricos como un arma para la represión política, pero hasta que Wang no abandonó China, fue imposible demostrarlo», añadió Adams.

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