Río de Janeiro y Niterói decidieron el cierre en conjunto de comercios y hoteles hasta el 4 de abril. El alcalde de Río, Eduardo Paes, aseguró en rueda de prensa que se adoptaron estas restricciones "por absoluta necesidad y escuchando mucho a la ciencia", y pidió la colaboración de los vecinos para salvar vidas.
Brasil es el segundo país más golpeado por el flagelo, detrás de Estados Unidos, con 11,8 millones de enfermos y 278.499 fallecidos, según el último parte sanitario.
Durante los diez días solo podrán abrir los servicios considerados esenciales, como farmacias, supermercados, estaciones de servicio y bancos. Establecimientos como bares, restaurantes, centros comerciales, museos, bibliotecas, gimnasios, escuelas, universidades y guarderías deberán permanecer cerrados.
Río de Janeiro y Niterói están separadas apenas por un puente que cruza la bahía de Guanabara, y juntas suman más de siete millones de habitantes. Sus alcaldes destacaron la importancia de tomar medidas de forma coordinada y con una visión metropolitana.
El gobernador del estado Río de Janeiro, Cláudio Castro, que está más alineado con el presidente Jair Bolsonaro y es contrario a este tipo de limitaciones, se mantuvo al margen de esta decisión de confinar a la población que si ejecutaron los alcaldes.
El sistema hospitalario de Río de Janeiro está al borde del colapso desde hace varios, debido al brusco aumento de casos graves de Covid-19, lo que hizo que las autoridades tomaran la drástica e inédita decisión de prohibir a sus habitantes acudir a sus playas este fin de semana.
Según datos de la secretaria municipal de Salud, el porcentaje de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de los hospitales es de 96%.
A pesar de la desesperante situación por la que atraviesa todo el gigante sudamericano, Bolsonaro volvió a sorprender hoy al afirmar no obstante que el país "está bien" y que incluso constituye un "ejemplo" contra el Coronavirus.
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