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En conferencia de prensa en el Pentágono, Rumsfeld expresó su satisfacción por «ver un acontecimiento histórico», aunque advirtió de que «todavía quedan días peligrosos y difíciles de lucha».
«Es un día muy bueno», manifestó el secretario de Defensa, quien afirmó que «las escenas de los iraquíes libres celebrando en las calles, subidos en los tanques estadounidenses y tirando la estatua de Saddam Hussein en el centro de Bagdad son impresionantes». El secretario de Defensa recordó el sacrificio hecho por las tropas aliadas para conseguir «la liberación de Irak» y que en Bagdad «no haya un gobierno que amenace a sus vecinos», y calificó de «espectacular» la campaña militar, que cumple tres semanas.
Rumsfeld aseguró que el presidente de EE.UU. comparte su cautela sobre el final definitivo del régimen de Saddam Hussein y sobre el trabajo que queda por hacer para pacificar y reconstruir el país.
«Bagdad está en el proceso de ser liberada y las batallas continúan dentro y fuera de la ciudad. Hay ciudades en las que el régimen ha sido expulsado, pero en otras ciudades todavía hay resistencia», explicó el secretario de Defensa.
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