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"No lo sé. Nadie sabe cuál será el costo", dijo Rumsfeld, quien se mostró satisfecho con la petición que hizo el presidente George W. Bush al Congreso para aprobar una partida económica adicional de 87.000 millones de dólares destinada a Irak y Afganistán.
Sobre la estancia de las tropas estadounidenses en territorio iraquí, que diversos mandos militares estadounidenses han fijado en un mínimo de tres años, el jefe del Pentágono reiteró que "las tropas estarán el tiempo que sea necesario y ni un día más".
"No tenemos interés en estar ocupando un país", añadió Rumsfeld, quien aseguró que no se incrementará la presencia militar de EEUU en Irak -de unos 130.000 soldados en estos momentos-, sino que se trabajará para que los iraquíes se hagan cargo de la seguridad.
En este sentido, destacó que desde que terminaron las principales operaciones de combate en Irak el pasado 1 de mayo, ya hay 55.000 ciudadanos iraquíes participando en el Gobierno, el ejército y las fuerzas de seguridad, y que el número seguirá incrementándose.
"En vez de inundar Irak de tropas de EEUU y mantener la situación antinatural que supone la existencia de soldados extranjeros en un país, tenemos que invertir en los iraquíes y seguir formándoles para que se hagan cargo de sus vidas", señaló el secretario de Defensa.
Según Rumsfeld, "no queremos crear dependencia en Irak con la masiva presencia de soldados de EEUU (...), queremos que los iraquíes asuman progresivamente sus responsabilidades".
Sus declaraciones se produjeron en un momento en que crece la impaciencia entre las tropas desplegadas en Irak y sus familias por la prolongación indefinida de la misión, situación que ha redoblado las acusaciones de "imprevisión" contra la administración.
Rumsfeld rechazó de plano las críticas al plan del Gobierno del presidente George W. Bush para la posguerra y dijo que el único fallo fue "no darnos cuenta de lo devastador que fue el régimen (de Sadam Husein) en el manejo de las infraestructuras iraquíes".
También respondió a las críticas por la incapacidad para dar con los supuestos arsenales de destrucción masiva y aseguró que "los encontraremos", aunque evitó hablar de armas y dijo que "hallaremos las evidencias de que había programas" químicos y biológicos.
Por contra, afirmó que se evitó una catástrofe humanitaria, que se impidió la voladura de las presas para provocar inundaciones y que se protegieron con rapidez y eficacia los pozos petrolíferos.
En su interpretación positiva de la situación en Irak, señaló también que los ataques que sufren los soldados estadounidenses "se han reducido a una media de unos 15 diarios, no duran más que 2 o 3 minutos y en ellos participan un número muy reducido de personas".
Rumsfeld atribuyó los ataques a terroristas, miembros del partido Baaz y soldados y milicianos que rehuyeron el combate cuando las tropas aliadas llegaron al centro de Irak, así como "a los miles de delincuentes que Sadam dejó salir a la calle" antes de la guerra.
El secretario de Defensa se mostró escéptico acerca de que la posible aprobación en la ONU de una resolución sobre la reconstrucción y democratización de Irak suponga el envío de más soldados de otros países, pero consideró la iniciativa "una buena cosa".
"Al menos ayudará a algunos países a sentirse más cómodos al formar parte de una operación internacional", manifestó.
Varias personas opuestas a la guerra en Irak interrumpieron al secretario de Defensa al inicio de su intervención con una pancarta que decía "Manos Ensangrentadas" y corearon eslóganes como "Manda alas tropas de regreso" y "*A cuántos niños has matado hoy?".