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"Estados Unidos busca ayudar a los inspectores de todas las maneras posibles", dijo en Washington el vocero del departamento de Estado, Richard Boucher.
"Les damos informaciones, equipos", y "todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU les dan toda la autoridad necesaria para que cumplan su misión", señaló Boucher, al responder a las acusaciones rusas.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Igor Ivanov Ivanov, citado por la agencia Interfax, señaló en Moscú que "estamos preocupados por las crecientes presiones sobre los inspectores de desarme en Irak y su dirección por algunos círculos en Washington".
"Algunas publicaciones y declaraciones oficiales ponen en duda la actividad de los inspectores", agregó el ministro. "Nosotros consideramos que esa actitud es contraria al espíritu y a la letra de la resolución 1441" del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, añadió.
La resolución 1441 precisa las reglas de inspección a las cuales debe someterse Irak para demostrar que no posee armas de destrucción masiva ni intenta desarrollarlas. Ivanov agregó que "si algunos Estados tienen informaciones particulares" sobre armas de destrucción masiva en posesión de Irak "deben suministrarla a los inspectores de la ONU".
Estados Unidos y Gran Bretaña insisten en que poseen pruebas, obtenidas por sus servicios de inteligencia, de que Irak tiene armas prohibidas, pese a que los inspectores de la ONU dijeron no haber hallado rastros de ellas tras un mes y medio de labor en Irak. "Es nuestro deber tener confianza y favorecer el trabajo de los inspectores", repitió Ivanov.
El Consejo de Seguridad de la ONU, después de escuchar el 27 de enero próximo el informe de los jefes de los equipos de inspectores, Hans Blix y Mohamed El Baradei, "deberá adoptar una decisión sobre la continuidad de la tarea de los expertos, que aún debe concluir", confirmó Ivanov.
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