Desalentadas, amenazadas y con equipos obsoletos, las milicias de Saddam Hussein están calculadas en 420.000 hombres, dispuestos la mayoría a rendirse al primer disparo. Menos de 10 por ciento de esa cifra es la fuerza con la que contará efectivamente el régimen para defenderse.
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Desde Kushtafa, donde permanecen apostados los milicianos kurdos, se distingue en la planicie la aldea de Altun Kupry. Informate más
Durante las cinco semanas de campaña aérea y las 100 horas de ofensiva terrestre que duró aquella guerra, el Ejército iraquí sufrió más de 100.000 muertos y perdió miles de carros blindados, transportes acorazados, piezas de artillería y equipos de comunicaciones, así como buena parte de sus arsenales.
En los 12 años transcurridos desde entonces, Irak ha estado sometido a un estricto embargo internacional, que hizo virtualmente imposible adquirir piezas de repuesto o nuevas armas.
Los agentes de la CIA dicen haber detectado contactos con firmas de Túnez, con una empresa de la India especializada en combustible para cohetes y hasta con una compañía china dedicada al cable de fibra óptica.
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