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2 de julio 2004 - 00:00

Saddam en su juicio

Saddam Hussein reapareció ayer en una versión más compuesta que la última que se conoció, cuando fue descubierto por tropas de EE.UU. escondido en una cueva. En la primera declaración en el proceso judicial en su contra, el ex dictador se mostró desafiante y acusó a George W. Bush de ser el «verdadero criminal». Pese a los reconocidos errores de la incursión estadounidense en Irak, el proceso iniciado anteayer permite sacar una conclusión positiva. Durante el juicio, Hussein contará con abogados y otras garantías procesales, los mismos derechos que su régimen negó a sus miles de víctimas.

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Saddam Hussein


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En otro momento, Hussein apuntó el dedo hacia el juez cuyo nombre permanece en secreto como medida de seguridad. «Yo soy el presidente de Irak, esto es un teatro, el verdadero criminal es George W. Bush y es un ser innoble».

Todas las actividades en Irak se paralizaron durante la transmisión de su mensaje -censurado en gran parte de su audio por el ejército norteamericano; sólo se permitió el acceso de dos periodistas de las cadenas CNN y BBC-, en el que respondía al juez diciendo que no iba a firmar el acta en la que aceptaba ser imputado de delitos por crímenes contra la humanidad porque no estaba presente su abogado. Saddam solamente reivindicó uno de los delitos que se le imputan, la invasión a Kuwait en 1990. Calificó a las autoridades del emirato petrolero como «perros».

En una Bagdad que nunca antes estuvo tan custodiada por tierra y aire, Saddam aterrizó en un helicóptero en la base estadounidense Campo Victoria, que era uno de sus palacios de la parte oeste de la capital.

Lo trasladaron encadenado en un colectivo blindado, llegó al edificio que alberga temporalmente al tribunal especial para juzgar al derrocado presidente y a sus funcionarios.

El hombre que asumió la presidencia en 1978 tras varios años de haber sido vicepresidente y figura fuerte del régimen del partido Baas desde fines de los '70, escuchó en silencio los siete cargos de la acusación que lo podrían llevar a la pena de muerte:

• Operaciones Anfal contra los kurdos (1988).

• Utilización de gases contra los kurdos de Halabja (1988).

• Aplastamiento de la rebelión chiita (1991).

• Invasión de Kuwait (1990).

• Masacre en 1983 de miembros de la tribu kurda de Barzani.

• Asesinatos con premeditación de jefes de partidos políticos.

• Asesinatos con premeditación de dignatarios religiosos.

El tema de Kuwait fue un disparador para la reacción del acusado, que corre el riesgo de ser condenado a muerte: «Yo -dijo-el rais, el comandante supremo de las fuerzas armadas, lo hice por Irak. ¿Cómo pueden defender a esos perros (de Kuwait)? Querían hacer caer el precio del petróleo y comprar nuestras mujeres por 10 dinares».



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