El presidente brasileño, Luis Inacio Lula da Silva, y su par francés, Nicolás Sarkozy, se encontraron ayer durante el primer día de una visita del mandatario europeo a Brasil marcada por la firma de importantes contratos de armamento y muestra del acercamiento entre el viejo continente y el gigante sudamericano.
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El mandatario anfitrión y el presidente francés, que termina su presidencia semestral de la Unión Europea, reafirmaron en sus primeras declaraciones la voluntad de Europa y de Brasil de "trabajar juntos" para sortear la crisis económica.
Ambos instaron también a concluir en 2009 las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha.
"Europa y Brasil deben trabajar juntos. No es una opción, es un deber", expresó Sarkozy en un foro de negocios franco-brasileño en Rio de Janeiro.
El mandatario brasileño, por su parte, aseguró también que "no se puede aplazar la liberalización del comercio", tras el fracaso de las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha. "La UE y Brasil deben trabajar juntos", dijo.
De su lado, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, subrayó que, en tiempos de crisis, es "esencial resistir el proteccionismo".
"En 2009, cuando el nuevo gobierno estadounidense haya asumido funciones, será preciso que el presidente (Barack) Obama tome iniciativas, que nos reencontremos y que cambiemos los hábitos", añadió Barroso, que participó junto a los presidentes de una cumbre UE-Brasil, la segunda después de la de Lisboa en 2007.
Sarkozy llegó al comienzo de la mañana a Rio de Janeiro para una visita de dos días, acompañado de su esposa Carla Bruni. Integran la comitiva oficial cinco ministros: de Relaciones Exteriores, Defensa, Educación, Asuntos Europeos y Comercio Exterior.
Siguiendo con los acuerdos alcanzados en Lisboa, los tres dirigentes podrían adoptar en Brasil un ambicioso plan de acción, que daría nuevos bríos a Brasil en sus reclamos para tener mayor peso en las decisiones de gobierno de las finanzas mundiales.
Francia es uno de los países que apoyan el pedido brasileño de tener un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Se prevé que Lula pida para su país mayor acceso del etanol brasileño al mercado europeo, así como una flexibilización en las normas europeas de inmigración, cuyo endurecimiento fue fuertemente criticado en América Latina.
Hoy, ambos mandatarios firmarán un convenio de "Asociación estratégica", con una primera operación comercial de venta de 50 helicópteros de transporte y cuatro submarinos convencionales franceses a Brasil.
Brasil planea asimismo construir un submarino de propulsión nuclear para el año 2020, en base a modelos franceses. El país sudamericano construirá el motor de propulsión nuclear.
El ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, confirmó a periodistas que estos contratos se firmarán el martes, e indicó que los submarinos serán construidos en un astillero naval del estado de Rio de Janeiro, y destinados a proteger los yacimientos de petróleo en aguas profundas recientemente descubiertos.
Por la noche del lunes, Sarkozy y Lula planean asistir a un concierto de Charles Aznavour y Gilberto Gil para lanzar el año de Francia en Brasil, que se celebrará con varias manifestaciones culturales entre abril y noviembre de 2009.
Al término de su visita oficial, Sarkozy tiene previsto permanecer en Brasil hasta el 29 de diciembre para pasar las fiestas de Navidad con la familia brasileña de su esposa, cuyo padre biológico reside hace años en el país sudamericano.
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