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13 de marzo 2008 - 00:00

Secretos de un ataque complejo y espectacular

Mucho se habló de las implicancias políticas de la incursión del Ejército colombiano en territorio de Ecuador el último 1 de marzo, que terminó con la muerte del número dos de las FARC, «Raúl Reyes», y de otros 16 terroristas. Ecuador y Venezuela denunciaron la violación territorial producida, mientras Colombia contraatacó con acusaciones de colusión de Quito y Caracas con la guerrilla, hasta que todo se diluyó (por el momento) con una sobreactuada reconciliación en la cumbre del Grupo de Rio. Sin embargo, poco se habló de las impactantes condiciones militares de un ataque que supuso el mayor triunfo en años del Estado colombiano sobre las FARC. El siguiente artículo repasa los detalles del operativo.

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Hubo un brazo aéreo y otro terrestre, imprescindible para evitar violar el espacio aéreo ecuatoriano, que requirió muy alto nivel de adiestramiento y experiencia para ejecutarse eficazmente de noche en ambiente selvático.

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Los Súper Tucano (u$s 9,5 millones cada uno) son monoturbohélices que portan hasta 1.500 kilos de carga externa (bombas, cohetes y misiles aire-aire). Poseen un FLIR (Forward Looking Infra Red --AN/AAQ-22 StarSAFIRE II) que suministra cierta capacidad para ver emisiones de calor. De noche, la detección térmica depende de: distancia, intensidad de las emisiones calóricas y ambiente que rodea a la fuente de calor. No es lo mismo el desierto africano que buscar una emisión en la selva.

Las bombas con guiado terminal lasérico son «bombas inteligentes» (más de 90% de probabilidad de impacto). Una bomba antigua como las Mk.82 (treinta años en servicio) puede transformarse en bomba con guiado terminal lasérico si se incorpora el kit correspondiente (ojiva « inteligente» y cola con aletas direccionales).

En el momento del lanzamiento, el avión, la superficie terrestre y el objetivo en el vértice forman un «embudo», dentro del cual se mueve la bomba buscando ese punto final. La precisión la asegura un haz de láser «iluminando» el blanco detectado por la ojiva inteligente, que «lo ve» y lleva la bomba a destino. Para eso, la bomba es lanzada a gran altura y describe un vuelo de varios kilómetros hasta el blanco.  

  • «Marcadores»

  • Esto requiere un alto nivel de adiestramiento y experiencia en pilotos y «marcadores» terrestres. Porque la forma de asegurar que la bomba dé con precisión milimétrica es tener a alguien en tierra, con un señalador lasérico (ground laser designator - el AN/PED 1 pesa 16 kg) que esté «pintando» el blanco. Cuando un señalador marca, el haz es invisible y una serie de pulsos codificados de luz láser se dispara. Estas señales rebotan del blanco al espacio, donde son detectadas por el buscador en la bomba, la que se autodirige hacia el centro de la señal reflejada.

    En síntesis: el ataque al campamento de las FARC, 1.800 metros frontera adentro, puede resumirse así:

    1) Las bombas fueron lanzadas sin violar el espacio aéreo ecuatoriano, desde varios kilómetros dentro de Colombia.

    2) El FLIR del Súper Tucano hace conveniente emplear un marcador terrestre para atacar un blanco selvático de noche.

    3) Una patrulla de fuerzas especiales colombianas se infiltró antes y estaba en Ecuador con alguien que operaba un señalador lasérico terrestre para «iluminar» el blanco al que se atacó con bombas con guiado terminal lasérico.

    Hollywood lo describe perfectamente bien en su « Peligro Inminente», donde se ataca una hacienda llena de narcos, dentro de Colombia esta vez. En la realidad fue un poco más al Sur.

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