15 de marzo 2006 - 00:00

Serio: caos y secuestros tras ataque de Israel a una cárcel palestina

Tras latoma de lacárcel deJericó(arriba a laderecha yabajo), elextremistapalestinoAhmedSaadat seentregó alas fuerzasisraelíes(izquierda).
Tras la toma de la cárcel de Jericó (arriba a la derecha y abajo), el extremista palestino Ahmed Saadat se entregó a las fuerzas israelíes (izquierda).
Jericó (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El ejército israelí capturó ayer al máximo líder del extremista Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Ahmed Saadat, y a otros cinco dirigentes que perseguía desde 2001, en una operación sin precedentes en una cárcel de Jericó, lo que amenaza con iniciar otro ciclo de violencia en la región.

Los dirigentes del FPLP -un grupo nacionalistade extrema izquierda ampliamente involucrado en actos terroristas- se hallaban en esa prisión bajo la supervisión de observadores estadounidenses y británicos, que ayer a la mañana abandonaron sus puestos, lo que dio lugar a una rápida intervención del ejército israelí para impedir que fueran dejados en libertad por el gobierno palestino.

El asedio dio lugar a sucesivos tiroteos y bombardeos en los que murieron tres palestinos, entre ellos un preso y un policía de la Autoridad Palestina (AP).

Durante el asalto, el ejército israelí prohibió la entrada a la ciudad tanto a civiles como a periodistas, y desplazó a la zona fuertes contingentes militares y policiales, así como tanques y helicópteros.

Excavadoras destruyeron a lo largo del día el muro que rodeaba la cárcel y, poco antes de la rendición de los reclusos, estudiaron la posibilidad de bombardear el recinto si los presos no se rendían de forma pacífica.

En total capturaron a alrededor de 250 presos y policías palestinos, de los cuales 76 fueron liberados por no estar acusados de delitos contra Israel, mientras el resto estaba siendo interrogado.

Saadat -que se entregó con las manos en la cabeza- y dos de sus lugartenientes están acusados por Israel de haber sido los instigadores del asesinato de su ministro de Turismo,
Rejaban Zeevi, en un hotel del norte de Jerusalén en octubre de 2001. Desde el crimen, Israel persiguió a los tres acusados del atentado terrorista hasta la mismísima «mukata» de Ramallah, donde hallaron refugio bajo la tutela del entonces presidente de la AP, Yasser Arafat.

• Traslado

Con ellos se encontraban otros tres miembros de distintos grupos, incluido el funcionario de Al-Fatah Fuad Shubaki, que organizó en 2001 el transporte de un cargamento de armas hacia Gaza, que comandos israelíes interceptaron en el Mar Rojo a bordo del barco Karim A.

Gracias a un acuerdo diplomático logrado en 2002, Israel aceptó el traslado de los seis a la cárcel de Jericó, pero bajo la supervisión de observadores occidentales.

La operación israelí se desencadenó tras la salida de los observadores, que consideraban que su seguridad ya no estaba garantizada por la AP, y por las recientes declaraciones del presidente palestino, Mahmud Abbas (Abu Mazen), y del primer ministro designado, Ismail Haniyeh (de Hamas), favorables a la liberación de los seis.

«Hace algunas semanas los mismos palestinos dijeron que pensaban dejarlos en libertad y los británicos advirtieron que se irían», sostuvo el comandante de la Región Central,
Yair Nave. «Cuando vimos que salían, decidimos entrar», concluyó el militar israelí, quien aseguró que Israel no coordinó la operación con Londres y Washington.

Con todo, AP y la Liga Arabe acusaron a ambos países de haber consentido el asalto a la prisión, a fin de favorecer la campaña electoral del primer ministro israelí en funciones,
Ehud Olmert, a quien sus rivales políticos reprochan su falta de experiencia en asuntos militares.

• Ola de violencia

El hecho tuvo graves repercusiones en Cisjordania y Gaza, sacudidas ambas por una ola de violencia sin precedentes contra occidentales. Fuentes de la seguridad palestina confirmaron el secuestro de varios extranjeros, así como el asalto a sedes diplomáticas y culturales de Estados Unidos, la Unión Europea y Gran Bretaña (ver aparte).

Tras los acontecimientos, Haniyeh advirtió a Israel de las posibles consecuencias que puede tener la operación militar y demandó que Saadat no sufra daño alguno. «Israel será completamente responsable de lo que le ocurra a Saadat», dijo el líder fundamentalista en una conferencia de prensa. Asimismo, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó consultas a puerta cerrada debido a la escalada de tensión en la región, al tiempo que la Unión Europea advirtió que «condenará» el ataque, anticipó
Cristina Gallach, vocera del alto representante para la Política Exterior de la UE, Javier Solana.

Paralelamente, un conjunto de movimientos palestinos convocó para hoy a una huelga general, tras una reunión de emergencia.

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