Siria aún no retiró sus tropas de las ciudades pese al acuerdo de paz
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Tres personas resultaron heridas en la explosión en el barrio de Al Mardye, donde están las oficinas de seguridad del gobierno y el centro cultural iraní, según contaron residentes.
"El área está ahora totalmente acordonada, nadie puede entrar ni salir", relató un residente. "El conductor del vehículo resultó gravemente herido y los otros dos pasajeros estaban cubiertos de sangre cuando fueron rescatados", agregó.
El gobierno acusó del ataque a "terroristas armados", un término que emplea para referirse a rebeldes que combaten para derrocar al presidente Bashar al Assad. Los activistas, por su parte, dijeron que los agentes perpetraron el ataque para desacreditar a los rebeldes y a la oposición.
El Observatorio de Derechos Humanos de Siria con base en el Reino Unido dijo que tres oficiales del Ejército murieron en otra área de Damasco, sin brindar mayores detalles.
Es que la presencia de unos pocos observadores de la ONU en Siria no ha impedido la muerte de ciudadanos ni las detenciones por parte del gobierno, informaron hoy fuentes de la oposición.
Activistas denunciaron que este martes murieron a manos del gobierno unas 20 personas, principalmente en la central provincia de Homs, que se convirtió en un símbolo de la rebelión contra Assad. Entre los muertos se cuentan dos mujeres de la localidad de Al Qusair, dos ancianas de 70 y 102 años que fueron degolladas.
Los reportes señalaron que más de 60 personas fueron ultimadas el lunes por las tropas del régimen.
El vicesecretario general de la ONU, Lynn Pascoe, declaró el lunes ante el Consejo de Seguridad que las graves violaciones a los derechos humanos continúan pese al acuerdo sobre una tregua.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, sostuvo en cambio que el grupo de observadores desempeña ya desde su llegada un rol positivo, y se mostró a favor de incrementar la cifra de monitores.
Hasta ahora sólo hay ocho observadores en Siria, de los que dos están asentados de forma permanente en el bastión rebelde de Homs. El resto visitó hoy la provincia de Idlib, los alrededores de Damasco y la provincia de Alepo.
Por la noche se esperaba la llegada de otros tres observadores no armados y en los próximos días el número ascenderá a 30, según un portavoz de la ONU en la capital siria. De momento no está claro cuándo se alcanzará la cifra definitiva de 250 a 300 observadores.
En la provincia de Idlib desertaron 15 soldados en grupo. El Observatorio de Derechos Humanos de Siria señaló que un alto funcionario del servicio secreto fue asesinado en Damasco esta madrugada. Y en el suburbio de Sayyida Zeinab hubo un enfrentamiento entre tropas del gobierno y desertores.
Desde el comienzo del levantamiento contra el presidente Bashar al Assad en marzo de 2011, ya habrían perdido la vida más de 9.000 personas.
Por su parte, el Programa de Alimentos de Naciones Unidas (PMA) anunció en Ginebra que aumentará las próximas semanas los envíos de comida para que lleguen al medio millón de personas en Siria. Actualmente son para unas 100.000 personas.
Antes de que irrumpiera la violencia en el país árabe, cerca de 1,4 millones de personas tenían dificultad para conseguir suficiente comida debido a la sequía de los últimos años, señaló el PMA.
"Mientras el conflicto continúe, los sirios en las áreas afectadas por la violencia luchan por alimentar a sus familias y el PMA está profundamente preocupado por la inseguridad alimentaria", dijo el director ejecutivo del PMA, Ertharin Cousin.




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