El mandatario -séptimo candidato anotado en la carrera- presentó su solicitud ante el Alto Tribunal Constitucional y pidió a Al Laham que informase a los diputados de su candidatura para recabar apoyos a la misma, informó la agencia de noticias EFE.
En un comunicado, publicado por la Presidencia siria en Facebook, Al Asad emitió un mensaje en el que señaló que "las manifestaciones de alegría expresadas por los seguidores de los candidatos al puesto de presidente deben expresarse primero con conciencia nacional y acudir a las urnas en el plazo fijado".
Gracias a la nueva ley electoral, aprobada en marzo y que permite por primera vez en décadas que se presenten varios candidatos, otros seis aspirantes se anotaron en la carrera presidencial: Susan Omar al Hadad, Samir Ahmed Meala, Mohamed Firas Rayuh, Abdelsalam Yusef Salma, el ex ministro Hasan Abdallah al Nuri, y el parlamentario opositor Maher Abdel Hafez Hayar.
Nacido el 11 de septiembre de 1965 en Damasco, Al Asad estudió medicina y se especializó en oftalmología en la capital siria y Londres, donde cursó un postgrado.
En 1994 fue llamado por su padre, el entonces presidente, Hafez al Asad, tras la muerte de su hermano mayor Basel, el primogénito, en un accidente de tránsito.
Después del fallecimiento de su padre, el 10 de junio de 2000, fue declarado presidente por el Parlamento tras un referendo popular en el recibió una aprobación del 97,29% y juró el cargo el 17 de julio de ese año.
El plazo de registro de candidatos se abrió el 22 de abril y durará hasta el próximo jueves 1 de mayo. Cinco días después del cierre de este plazo, la Corte Constitucional anunciará los aspirantes aceptados.
Tras la confirmación de la candidatura, Francia calificó de "parodia trágica" el anuncio de al Asad, a quien París le atribuye "la muerte de 150.000 personas" y el uso de armas químicas contra población civil.
"Esa candidatura y esas elecciones son un absurdo y una parodia trágica. Ninguna legitimidad puede salir de esa elección fantasma en un país devastado" por la guerra, declaró un portavoz del Ministerio francés de Exteriores.
Para la diplomacia francesa, solo "una solución política y la instauración de un Gobierno de transición dotado de plenos poderes ejecutivos, conforme a la declaración de Ginebra del 30 de junio de 2012, permitirán salir de la crisis".
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