Caracas - La salida del aire de la televisora privada-RCTV, que se concretaráa la medianoche de este domingo, cierra una etapa de confrontación política a través de los medios de comunicación que se desarrolló en Venezuela en el último lustro.
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RCTV, televisora de señal abierta de alcance nacional y de fuerte línea opositora, quedará fuera del aire al expirar su licencia de transmisión, que el presidente venezolano, Hugo Chávez, decidió no renovar. Del lado de la oposición, sólo quedará la televisora de noticias 24 horas Globovisión, que en señal abierta llega sólo a Caracas y a la cercana Valencia. Las cadenas Venevisión (Grupo Cisneros) y Televen, que también participaron de la pulseada política con el gobierno de Chávez, han moderado en los últimos años sus espacios de opinión e información.
El Estado venezolano controlará a partir de la semana próxima dos de las cuatro cadenas con alcance nacional, además de la televisora comunitaria pública Vive TV, y la ANTV, de la Asamblea Nacional, que transmite por servicio de cable.
RCTV es acusada por Chávez de haber apoyado el golpe de Estado que lo desalojó del poder durante dos días en abril de 2002.
Andrés Izarra, ex ministro de Información y actual director de la televisora multiestatal Telesur, sostiene que RCTV «ha utilizado el espacio público para desestabilizar a un gobierno legítimamente electo. El Estado sería muy irresponsable si renovase esa licencia».
El punto más álgido de la confrontación de Chávez con los medios se produjo en 2002. El 11 de abril, una multitudinaria marcha de la oposición se dirigía al palacio presidencial de Miraflores, pero a pocas cuadras comenzó un tiroteo que dejó 19 muertos.
Las televisoras privadas transmitían en directo el desarrollo de la manifestación. Chávez emitió entonces una cadena de radio y TV. Las televisoras privadas toman la decisión de dividir la pantalla en dos, para cumplir del lado derecho con la cadena y del lado izquierdo seguir mostrando las imágenes de los enfrentamientos en las calles.
En la noche del 11 de abril, el inspector general de la Fuerza Armada, Lucas Rincón, anuncia por televisión la renuncia de Chávez a la presidencia. Al día siguiente, el empresario Pedro Carmona se autojuramenta presidente de Venezuela, suspende la Constitución y disuelve todos los poderes constituidos... ante las cámaras de televisión que transmitían en directo.
El 13 de abril, un movimiento militar apoyado por manifestaciones civiles en las calles restituye a Chávez en la presidencia. Pero a lo largo de ese día, las televisoras se abstuvieron de transmitir información. Retomaron sus reportes periodísticos la noche del 13, cuando Chávez llegó a Miraflores y volvió a tomar posesión.
Posteriormente, en diciembre de 2002 y en enero de 2003, los medios privados venezolanos se sumaron a un paro general.
Para el sociólogo Tulio Hernández, «la batalla política que comenzó en Venezuela con la llegada de Chávez al poder ha sido la más mediática en América latina». Hernández sostiene que ese fenómeno se produjo «porque Chávez entendió muy pronto, desde la mañana siguiente a su intento de golpe en 1992 (contra el presidente socialdemócrata Carlos Andrés Pérez), los recursos impactantes de los medios y de la retórica».
Popularidad
El 4 de febrero de 1992, Chávez, entonces un teniente coronel desconocido para los venezolanos, se rindió ante las cámaras de TV con un breve mensaje transmitido en directo que lo hizo de inmediato muy popular.
El otro elemento, según Hernández, es que la llegada de Chávez a la presidencia, en febrero de 1999, « coincide con la debacle del sistema de partidos políticos» que había comenzado ya en los años 90.
«Cuando termina la luna de miel de Chávez y el país, al lanzar por decreto 48 leyes en diciembre de 2001, comienza una lucha política particular, pues no había partidos políticos», dijo Hernández. «La conducción del movimiento opositor la realizaron organizaciones no concebidas para la búsqueda del poder, sino para la defensa de intereses parciales de la sociedad: los sindicatos, los grupos de empresarios y los medios de comunicación», explicó el sociólogo. «Así, los medios del Estado se convirtieron en proselitistas y los canales privados en opositores», refirió Hernández.
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