Washington (ANSA) -La ciudad de Miami, donde reside la principal colonia de exiliados cubanos en Estados Unidos, reservó un estadio local para festejar el día en que muera Fidel Castro, según escribió ayer el «Miami Herald».
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Además, las autoridades municipales crearon este mes un comité para que organice la fiesta cuya tarea oficial es «analizar un acontecimiento en el (estadio) Orange Bowl en caso de que los hechos esperados ocurran en Cuba».
«Castro representa todo lo malo que le ha pasado al pueblo de Cuba en los últimos 48 años», dijo al «Herald» el autor de la idea, el concejal cubanoestadounidense Tomás Regalado.
«Hay algo que celebrar, sin importar lo que pase después, nos libramos del hombre», agregó Regalado.
Detalles
La comisión comenzó a reunirse hace un mes y se encuentra discutiendo todos los detalles de los festejos, como la confección de remeras con leyendas sobre la muerte de Castro.
El gobierno de Miami alquiló el estadio, luego de los festejos en el barrio Little Habana el 31 de julio del año pasado, cuando el gobierno cubano anunció que Castro cedía el poder en forma temporal a su hermano, Raúl, para someterse a una operación intestinal.
La idea de reservar el estadio no fue muy bien recibida por las radios hispanas locales, que sostienen que lo mejor es festejar en las calles del barrio Litlle Habana.
Invasión frustrada
El Orange Bowl es un estadio conocido por los cubanos en Miami. En 1961 más de 35.000 de ellos escucharon al presidente John F. Kennedy prometerles una «Cuba libre», poco después del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, cuando las fuerzas del gobierno de Castro rechazaron una invasión de exiliados apoyada por la CIA.
El estadio también albergó a decenas de miles de exiliados cubanos tras el éxodo del puerto cubano de Mariel, a principios de los 80.
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