Los responsables de política del Banco Central Europeo (BCE) ven un riesgo creciente de tener que subir su tasa de interés clave al 2% o más para frenar una inflación récord en la zona euro, a pesar de una probable recesión.
Los responsables de política del Banco Central Europeo (BCE) ven un riesgo creciente de tener que subir su tasa de interés clave al 2% o más para frenar una inflación récord en la zona euro, a pesar de una probable recesión.
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Con una inflación que alcanzó el 9,1% en agosto y que se ve por encima del objetivo del 2% del BCE para los próximos dos años, la entidad ha estado subiendo sus tasas a una velocidad récord e instando a los gobiernos a ayudar a reducir las facturas de energía, que se han disparado desde que Rusia invadió Ucrania y que pusieron presión sobre el costo de vida de los habitantes.
El jueves, el BCE elevó su tasa de depósito del cero al 0,75%, la mayor suba en la historia, y su presidenta, Christine Lagarde, abogó por otras dos o tres alzas, afirmando que los tipos aún están lejos de un nivel que devuelva la inflación al 2%.
Según pudo recabar Reuters, cinco fuentes cercanas al proceso indicaron que muchos responsables de política monetaria ven cada vez más probable que haya que llevar la tasa a "territorio restrictivo", en referencia a aumentarlas a un nivel de tipos que hace que la economía se desacelere, al 2% o más.
Las fuentes, que hablaron bajo condición de que se respetara su anonimato porque las deliberaciones sobre política son privadas, dijeron que lo más probable es que esto ocurra si la primera proyección de inflación del BCE para 2025, que se publicará en diciembre, sigue estando por encima del 2%.
Actualmente, el BCE espera una inflación del 2,3% en 2024, aunque una fuente dijo que una previsión interna que se presentó en la reunión del jueves la situaba más cerca del 2% tras tener en cuenta los últimos precios del gas.
El gobernador del banco central holandés, Klaas Knot, y el belga Pierre Wunsch fueron los primeros en hablar de forma abierta de entrar en territorio restrictivo a finales del mes pasado, en un momento en el que la mayoría de sus colegas consideraba que las tasas solo debían volver a situarse entre el 1% y el 2%.
Las fuentes indicaron que las autoridades monetarias se preparaban para una recesión este invierno boreal y un crecimiento económico más débil el próximo año que la proyección oficial del BCE del 0,9%.
La suba en los precios internacionales de la energía, agregada a los anuncios de Rusia de cortar todos los suministro si el G7 insiste con los topes a los precios del petróleo ruso suman presión y atentan contra los niveles de actividad.
Sin embargo, algunos se sintieron reconfortados por la solidez del mercado laboral, que debería amortiguar el impacto de unas tasas más elevadas, añadieron.
Por su parte, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, adelantó que no descartan volver a aplicar subas de tasas mayores, dada la persistencia de la inflación. La decisión de las entidades monetarias empujó a que el dólar cierre su primera baja semanal en un mes contra otras seis divisas.
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