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6 de octubre 2014 - 00:01

Terroristas y redes sociales: entre la propaganda y el reclutamiento

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Las cruentas imágenes de la decapitación del trabajador humanitario británico Alan Henning a manos de un militante enmascarado del Estado Islámico (EI) fue el más reciente episodio de una atroz serie de propagandas que se viralizaron y lograron llamar la atención de hasta el más apático ciudadano occidental, en una clara prueba de la efectividad del EI a la hora de usar tecnología del Siglo XXI para prácticas medievales. 

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Pero la presencia en línea del EI no se limita a las plataformas para subir videos como YouTube y LiveLeak. Más allá de su rápido avance en el terreno, donde los militantes se hicieron con el control de amplias zonas de Siria y en Irak, la agrupación terrorista también logró conquistar el mundo digital y expandir su influencia a escala global a través de las redes sociales, en un desafío sin precedentes para las potencias occidentales. 

Los expertos señalan que, al contrario, que en las guerras convencionales, los Estados no siempre son los más indicados para luchar contra el yihadismo en línea, y subrayan la importancia de que líderes comunitarios e individuos se vuelquen a Twitter y Facebook para contrarrestar la expansión del extremismos del EI en la red. 

A pesar de que el uso de Internet por parte de yihadistas no es nuevo, el surgimiento de nativos digitales que publican contenido e interactúan en línea de manera descentralizada se convirtió en una amenaza para las estrategias tradicionales de contra-yihadismo. 

"La estrategia online de EI es mucho más alfabetizada en lo digital comparada con la de otras organizaciones terroristas. Son mucho más hábiles para programar, crean sus propias apps y desarrollan videos de alta calidad y revistas digitales (como Dabiq). Ellos también cambian las reglas del juego al publicar contenido en una miríada de idiomas diferentes al mismo tiempo con fluidez de hablantes nativos," explicó a BuenosAiresHerald.com Erin Marie Saltman, investigadora sobre EI en el centro de estudios en contraterrorismo Quilliam Foundation de Londres.  

En tanto, William Braniff, director ejecutivo del Consortium for the Study of Terrorism and Responses to Terrorism (START) de la Universidad de Maryland hizo referencia a una "democratización en la creación de propaganda" que "amplifica la presencia en línea del Estado Islámico y cuya variedad de contenido atraen a una audiencia más amplia". 

Sin embargo, la propaganda no es el único propósito de los ciber-yihadistas. Mientras el público occidental se horrorizaba por las brutales imágenes de los asesinatos de los ciudadanos estadounidenses James Foley y Steven Sotloff, y de los británicos David Haines y Alan Henning, unos 1900 jóvenes de Europa Occidental y 60 de Estados Unidos eran reclutados, a través de las redes sociales, para luchar con el EI en Siria e Irak, de acuerdo a un informe del International Center for the Study of Radicalisation (ICSR). 

A través de centenares de cuentas de Twitter dirigidas a distintos tipos de destinatarios, el EI busca no sólo demostrar de lo que es capaz e inspirar miedo entre sus enemigos, sino también entablar conversaciones con quienes les muestran apoyo (con un "me gusta", un retuit o un comentario) que puede derivar en reclutamiento.  

"EI usa reclutadores del mismo modo que otras organizaciones militares lo hacen, pero ellos consiguen que individuos en lugares lejanos puedan comunicarse directamente con militantes en Irak o Siria (y hablen sobre cómo llegar allí o qué llevar). Esto lleva a que un número mayor de personas intenten viajar a la región sin un contacto cara a cara que les facilite el viaje, como era habitual en conflictos anteriores," explicó Braniff. 

Mientras que la coalición liderada por Estados Unidos avanza en su ataque contra blancos del EI en Siria e Irak, en el terreno digital, los militantes islámicos parecen correr con ventaja. Cerca de 60.000 cuentas de Twitter fueron creadas por simpatizantes del grupo islámico entre mayo y septiembre pasado, según un reporte de la firma de inteligencia Recorded Future y Sky News. 

Las plataformas de redes sociales intentaron en repetidas ocasiones cerrar estas cuentas, sólo para ver su contenido reaparecer en una especie de juego de gato y ratón. "La censura simplemente no es la solución para limpiar los espacios -en línea y fuera de línea- de extremismo. Vemos que el material censurado vuelve a aparecer con facilidad, en un instante. Además, se trata de una táctica que ataca el síntoma y no la causa," explicó Saltman. 

"A pesar de los esfuerzos de Twitter por cerrar cuentas, el número de usuarios que publican contenido favorable al EI desde el 20 de agosto de 2014 (a posteriori de la publicación del video de James Foley) sigue siendo grande, de más de 27.000 cuentas," cita el informe de Recorded Future y Sky News. 

En contraste con estas medidas que buscan retirar el extremismo en línea, el Centro Estratégico para Comunicaciones en Contraterrorismo (CSCC) del Departamento de Estado de Estados Unidos lanzó la iniciativa experimental "Think Again Turn Away" (Piénsalo bien, aléjate), una ofensiva oficial en redes sociales contra EI y Al-Qaeda que se burla de los militantes islámicos y busca desalentar a potenciales yihadistas de unirse a organizaciones terroristas. 

"La idea detrás del CSCC es disputar el espacio", explicó su coordinador a la prensa en mayo. "Había un espacio en donde estaban los extremistas sin que nadie los combatiera."  

Pero poco después del lanzamiento de la iniciativa el mes pasado, las críticas se multiplicaron en las redes sociales, con cuestionamientos al uso de material controvertido -muchas veces el mismo macabro contenido publicado previamente por los militantes islamistas- y con dudas respecto a la capacidad de la campaña de llegar a los destinatarios correctos. 

Los expertos, en tanto, concuerdan en describir la iniciativa estadounidense como "en principio una buena idea" pero subrayan la importancia de implementar una "estrategia descentralizada" que involucre a líderes religiosos y comunitarios e individuos para contrarrestar el extremismo en línea de manera efectiva. 

En esta línea, la campaña #NotInOurName (No en nuestro nombre), lanzada por la Active Change Foundation, una organización británica cuya misión es prevenir la violencia y toda forma de extremismo, alienta a jóvenes musulmanes británicos a alzar sus voces en contra del EI y es un ejemplo de este tipo de inciativas. "Vayan a las redes sociales, usen el hashtag, y díganle al mundo que el EI es el verdadero enemigo del Islam. No tiene nada que ver con nosotros," se lee en la página web de la campaña. 

"Necesitamos más voces en línea que reflejen a la mayoría de moderados que existen fuera de línea", dijo Saltman. "La mejor manera de contrarrestar el contenido en línea es desarrollar una contra-narrativa en oposición a esta ideología, que explique, de forma clara y desde la mayor cantidad de perspectivas posibles, por qué el EI no representa a la comunidad musulmana y por qué la yihad violenta no es islámica. Las voces deben ser de teólogos, jóvenes activistas, líderes comunitarios y otros actores, tanto en Internet como fuera de línea", agregó.

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