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La Guardia costera envió tres patrulleras y un helicóptero después de recibir el aviso de incendio, pero el equipo no ha podido apagar el fuego debido a que el carguero se encuentra en aguas poco profundas.
Fuentes de la industria marítima explicaron que el fuego pudo haberse producido como consecuencia de las chispas generadas por la fricción entre los vehículos al ser la nave mecida por las olas.
Los guardacostas japoneses anunciaron que existe riesgo de explosión en el barco ya que aún contiene 300 kilolitros de combustible, y según las autoridades municipales de Oshima, 33 personas residentes en las cercanías han evacuado la zona voluntariamente.
Por otra parte, una asociación local de pescadores explicó que una parte de los 1.300 kilolitros originales de gasolina fue drenada del buque, mientras que otra se ha derramado en el mar.
El carguero, de 56.835 toneladas, lleva encallado en la isla de Izu-Oshima, al sur de Tokio, desde el pasado 1 de octubre, cuando se vio arrastrado por un tifón, y aún mantiene a bordo 3.885 automóviles por valor de 10.000 millones de yenes (81 millones de dólares).
Los 23 miembros de la tripulación, incluido el capitán, eran de nacionalidad filipina y fueron rescatados el 2 de octubre por los guardacostas nipones, quienes desde entonces intentan drenar la gasolina del barco.
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