El último reporte de las autoridades de Brasil elevó de 231 a 234 la cifra de muertos por el incendio en una discoteca en el sur de ese país. El ministro de salud, Alexandre Padilha, aseguró que aún continúan internados más de 116 heridos y que "75 corren riesgo de muerte".
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por otra parte, la policía investiga si se ocultaron pruebas, mientras varias ciudades del país anunciaron que reforzarán la fiscalización para evitar nuevos dramas.
Las autoridades sospechan que la discoteca, repleta de estudiantes universitarios que celebraban una fiesta, estaba superpoblada en el momento del accidente, e investigan la presunta desaparición de un computador que almacenaba imágenes de las cámaras de seguridad. La policía busca también el registro de caja, que permitiría comprobar cuánta gente había en el local a la hora del accidente.
Cuatro presuntos responsables fueron arrestados el lunes para facilitar la investigación: los dos dueños de la discoteca y dos integrantes de la banda musical que lanzó fuegos artificiales en el escenario de la discoteca Kiss de Santa María, lo cual habría provocado el incendio.
"Las cámaras de filmación no estaban en el local (donde deberían estar), no había ningún computador con almacenamiento de memoria", dijo la fiscal Veruska Agostine a la prensa.
Para Agostine y su colega Joel Oliveira Dutra, a cargo del caso, el hecho de que los dueños de la discoteca no hayan suministrado estas imágenes a la policía es "muy grave". Los dueños de la discoteca declararon que el sistema de vigilancia no funcionaba desde hacía dos meses.
El drama fue provocado por "el uso de fuegos artificiales en un local cerrado", donde había "demasiada gente" y porque hubo "puertas trancadas en el momento de la evacuación", dijo a la AFP el mayor Jerson da Rosa Pereira, del cuerpo de bomberos de Santa María. Testigos denunciaron que agentes de seguridad bloquearon la salida en un inicio.
El permiso de la discoteca para operar estaba vencido, según la policía. El local no tenía salidas de emergencia, su única puerta no estaba bien señalizada y estaba bloqueada por barreras de acero que dificultaron el escape. Muchos jóvenes confundieron la salida con la puerta de los baños, donde la policía encontró 180 cadáveres.
Se estima que el 90% de las víctimas murió por asfixia, en medio de un tumulto provocado por el pánico y una nube de humo negro tóxico que les impidió hallar la salida.
El alcalde de Manaus, Arthur Virgilio Neto, informó que las discotecas y bares "que estén en situación irregular, planteando un riesgo a los usuarios, serán cerrados y tendrán sus permisos suspendidos", indicó el diario O Globo. El lunes, 15 discotecas y bares de Manaus fueron cerrados y multados por diversas irregularidades.
La fiscalía de Rio Grande do Sul pidió el bloqueo de los bienes de la empresa propietaria de la discoteca y de sus dueños para "asegurar el derecho de las personas a tener garantizada una futura indemnización, de modo colectivo e igualitario para todos los familiares de víctimas de la tragedia", dijo el fiscal general del estado, Nilton Arnecke Maria.
Dejá tu comentario