Los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) pidieron hoy calma y unidad ante la crisis desatada por el "no" de Irlanda al Tratado de Lisboa y coincidieron en que corresponde a Dublín solucionar esa traba en el camino del texto.
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En su primera reunión desde el referéndum en el que los irlandeses rechazaron este jueves el tratado de reforma del bloque, los ministros se mostraron en contra de hablar de una "Europa a dos velocidades", aseguraron que el Tratado de Lisboa sigue "vivo" y pidieron tiempo para analizar la situación.
"Debemos encontrar una forma de desbloquear la situación juntos con Irlanda", reclamó el ministro alemán, Frank Walter Steinmeier. "No encontraremos una solución de la noche a la mañana".
El titular de Exteriores francés, Bernard Kouchner, cuyo país asumirá la presidencia rotativa de la UE el 1 de julio, consideró que el proceso de ratificación debe continuar. "Todo sigue adelante, pero con una carga suplementaria". El "no" irlandés afecta a todos los países miembros, no sólo a Irlanda, admitió. Sin embargo, "no se trata de un terremoto".
El británico David Miliband resumió las conversaciones de hoy en tres conclusiones: "Respeto al voto irlandés; reconocimiento de que el gobierno irlandés pidió tiempo para analizar el resultado (del referéndum) y decidir el próximo paso; compromiso de que Europa debe permanecer unida".
La solución no llegará rápido, reconoció hoy el ministro de Relaciones Exteriores irlandés, Micheál Martin. "Es muy pronto" para encontrar una salida.
Tampoco en la cumbre de crisis de la UE de este jueves en Bruselas, ensombrecida por el "no" irlandés, se vislumbra una respuesta.
"No tengo una solución", admitió el actual presidente del consejo de ministros del Exterior, el esloveno Dimitrij Rupel. "Tenemos que dejar un poco de trabajo a nuestros jefes", dijo con respecto a la cumbre. "Tenemos que esperar, reflexionar, analizar, consultar y respetar el referéndum que tuvo lugar".
Un 53,4 por ciento de los irlandeses votaron el pasado jueves contra el tratado que debe servir de base para el funcionamiento de la UE y que sólo puede entrar en vigor si es ratificado por los 27 países miembros.
"Es demasiado pronto para proponer soluciones improvisadas", comentó el ministro del Exterior italiano, Franco Frattini, con respecto a la iniciativa de su colega alemán, Frank-Walter Steinmeier, de que Irlanda "se baje" un tiempo de la integración europea y permita con ello que avancen los otros 26 países. "Primero deberíamos escuchar a nuestros colegas irlandeses, deberíamos respetar al pueblo irlandés y escucharlo", según Frattini.
"La vida sigue", aseguró el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana. "No sé cómo resolveremos esto en la práctica, pero lo resolveremos y seguiremos con nuestro trabajo".
"Creo que no conseguiremos ninguna fórmula mágica", afirmó a su vez el ministro del Exterior luxemburgués, Jean Asselborn. "Debemos escuchar a los irlandeses. Eso implica que debemos poner a Irlanda al mismo nivel que a Francia y Holanda en 2005", añadió. Es importante "que lleguemos los 27 a Lisboa".
Francia y Holanda rechazaron en referendos en 2005 la propuesta de Constitución para la UE. Debido a ello, la Unión negoció luego un tratado de reforma como sustituto. Asselborn propuso que el bloque haga una declaración que garantice a los irlandeses que la UE no decidirá en temas como neutralidad, finanzas y política sobre el aborto -tres cuestiones clave del rechazo del pasado jueves- y que el tratado se someta de nuevo a referéndum.
"El proceso de unidad e integración europeo no se detendrá, el tratado de reforma no está muerto. La UE implica una constante gestión de crisis", declaró por su parte el ministro de Relaciones Exteriores finlandés, Alexander Stubb.
El ministro irlandés Martin subrayó que el triunfo del "no" debe "respetarse como decisión democrática del pueblo irlandés". La UE se encuentra "en aguas inseguras", añadió. "Pero Europa ya estuvo antes en esta situación y siempre conseguimos juntos encontrar un camino hacia adelante".
Mientras tanto, el comisario de Ampliación de la UE, Olli Rehn, aseguró que la parálisis causada por Irlanda no afectará la incorporación futura de nuevos miembros como Turquía, Bosnia y Croacia.
No hay una "conexión directa" entre el voto en Irlanda y la ampliación, afirmó Rehn. Bosnia firmará hoy el Acuerdo de Estabilización y Asociación con la UE, cuyo objetivo es adecuar la economía y las leyes del país a las normas del bloque y que se considera un primer gran paso hacia la incorporación.
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