Teherán afirmó que no retrocederá en su programa nuclear, pese al informe difundido ayer por el AIEA que apunta que Irán ha trabajado para fabricar armas atómicas, y reiteró que dará una respuesta aplastante a cualquier ataque militar.
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El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, aseguró que su país "no retrocederá" en su programa nuclear, en respuesta al informe del Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), en una intervención pública en la provincia de Chaharmahal Bakhtiari, en el suroeste de Irán.
Según la página web de la televisión oficial iraní, IRIB, Ahmadineyad volvió a negar que Irán trate de construir armas nucleares y recalcó, en referencia a Estados Unidos: "Nosotros somos inteligentes y no vamos a construir dos bombas para enfrentarnos a las 20.000 que ustedes tienen". Además, calificó de "absurdas" las acusaciones a Irán contenidas en el informe y pidió a la agencia que "abandone ese camino", pues dijo que pierde su prestigio al admitir presiones de EEUU y otros países occidentales.
Por otro lado, se suceden las advertencias a Estados Unidos e Israel, tanto por parte de políticos como de militares iraníes, de que recibirán una "respuesta contundente" si atacan instalaciones nucleares de Irán, como han sugerido altos cargos de esos países.
El ministro de Defensa de Irán, general Ahmad Vahidi, afirmó que las Fuerzas Armadas Iraníes están "totalmente listas para el combate y darán una respuesta aplastante a quienes se atrevan a atacar el país" y dijo que los militares y policías de Irán "siguen de cerca los movimientos de las fuerzas foráneas en el golfo Pérsico y el mar de Omán", donde EEUU mantiene una potente flota.
Irán ha asegurado repetidamente que, de sentirse amenazado, cerrará el estrecho de Ormuz, boca del golfo Pérsico por donde pasa el 40 por ciento del petróleo que consume el mundo, lo que podría ocasionar un cataclismo internacional de consecuencias impredecibles.
Mohamad Karim Abedi, miembro de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, pronosticó que un ataque contra Irán haría que se triplicase el precio de petróleo. Además, subrayó que un ataque haría derrumbarse la economía capitalista, "como se hundió la socialista", y vaticinó que supondría "terminar para siempre con el régimen sionista (Israel)".
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