Traslado por las calles de El Cairo de la estatua de Ramses II.
El Cairo (ANSA) -. La estatua del faraón Ramsés II "el Grande" fue sacada de su ubicación en El Cairo, donde corría serio riesgo de deterioro, y devuelta al desierto de Mit Rahina, donde fue hallada en 1888, a sólo dos kilómetros del lugar donde se levantan las grandes pirámides egipcias.
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El coloso de granito, de más de 11 metros de altura y 3.200 años de antigüedad, había sido colocado en 1954 -durante el gobierno de Gamal Abdel Naser- frente a la estación ferroviaria central de la capital egipcia, donde las continuas vibraciones del metro y la contaminación de automóviles y ómnibus amenazaban su supervivencia.
Algunos temían incluso una posible venganza de su majestad "el triunfante", uno de los principales exponentes de las dinastías de faraones egipcios.
"Ramsés nos hubiera maldecido desde la tumba si no hubiéramos trasladado su estatua desde ese inimaginable caos y fealdad", explicó Zahi Hawass, secretario general del Consejo Superior de Antigüedades egipcias.
Tras un viaje de 11 horas, vendado y protegido, a un lento paso de 5 kilómetros por hora, el coloso de granito rojo del faraón que pasó a la historia por haber construido el gran templo de Karnak, y por haber derrotado a la cabeza de un exiguo ejército a los hititas en la gloriosa batalla de Qadesh, llegó sano y salvo al lugar donde se construirá el futuro Museo Arqueológico de Egipto.
La inauguración del Museo se espera con toda probabilidad para 2011. Entretanto, la estatua -en cuyo traslado participaron cientos de arqueólogos- permanecerá solitaria en un depósito cercano a la ruta que lleva al puerto de Alejandría.
El hecho, considerado por todos los egipcios como "histórico", fue transmitido en directo por la televisión, y sólo la guerra en el Líbano desalentó mayores festejos y ceremonias para celebrar el regreso con toda pompa de "su majestad al faraón" a sus amadas tierras.
Ibrahim Nofal, guardián del lugar donde yacía la estatua antes de su traslado en 1954, aplaudió conmovido el regreso a su lugar natal del lejano antepasado de todos los egipcios: "Era necesario que nuestro abuelo Ramsés II volviera a su morada", declaró.
"Lo hemos extrañado mucho y el día en que nos dejó hemos llorado. Aquí está su casa", agregó.
Ibrahim relató incluso que su morada, que yace en las proximidades del coloso de granito, se había convertido en meta de peregrinación para las mujeres que no conseguían tener hijos.
"Las mujeres egipcias -dijo- pero a veces también extranjeras, daban siete veces vuelta a este lugar, con la esperanza de poder quedar embarazadas".
En realidad la usanza deriva de la historia misma de Ramsés II, que según las noticias transmitidas por los historiadores vivió 97 años -algo muy inusual para la época- y tuvo seis mujeres, entre ellas Nefertari, con quienes tuvo más de 100 hijos.
El hecho fue considerado en la época como una cosa extraordinaria, y es por eso que Ramsés II al parecer fue retratado varias veces -como atestiguan algunos papiros conservados en el Museo Egipcio de Turín- en escenas eróticas, rodeado de numerosas mujeres.
El faraón también fue homenajeado con un templo en Abu Simbel, unos 1.200 kilómetros al sur de El Cairo.
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