6 de mayo 2014 - 19:16

Ucrania pidió ayuda para vigilar elección del nuevo presidente

El primer ministro ucraniano, Arseni Iatseniuk.
El primer ministro ucraniano, Arseni Iatseniuk.
El gobierno interino de Kiev, que pretende restablecer su autoridad en las regiones prorrusas, solicitó ayuda a la comunidad internacional para asegurar las próximas elecciones presidenciales del 25 de mayo.

En el fuego cruzado de las imputaciones, el presidente de la Duma rusa (Cámara Baja), Sergei Narishkin, ha acusado "a un pequeño grupo de aventureros en el poder en Kiev" de cometer "un genocidio contra el pueblo ruso y ucraniano".

El canciller Lavrov y su colega alemán Walter Steinmeier se encontraron en el aeropuerto de Viena, para evaluar la posibilidad de convocar a una segunda conferencia de Ginebra dedicada a la crisis ucraniana.

Pero Lavrov se manifestó escéptico sobre los resultados de esa eventual cumbre, si no son convocados los separatistas filorrusos que han planificado su propio plebiscito independentista.

"De mantener el mismo formato, sin la participación de la oposición al régimen de Kiev, probablemente (una nueva cumbre) no va a añadir nada", estimó Lavrov, al término de la reunión con Steinmeier.

Sin embargo, el canciller ruso dejó abierta una puerta a la negociación al señalar que "todavía hay posibilidades de implementar los objetivos de la primera conferencia de Ginebra".

Para avanzar en esos objetivos "el primer paso debe ser cancelar la orden de utilizar el ejército contra el pueblo", subrayó el canciller ruso.

Mientras, son cada vez más frecuentes las advertencias de la comunidad internacional sobre una guerra civil latente en Ucrania. El ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, dijo que el país está "a pocos pasos" de iniciar un conflicto armado interno.

Toda la atención se centra ahora en la elección presidencial del 25 de mayo, en la que el gobierno transitorio de Kiev quiere legitimar la rebelión popular de la Plaza Maidan que eyectó al presidente prorruso Víktor Yanukóvich.

Los países de Occidente acusan a Moscú de boicotear la convocatoria a elecciones y de avivar las llamas de la revuelta en la región filorrusa.

Sin embargo, Lavrov respondió que "Ucrania no es Afganistán", una definición bastante insólita, cuando se trata de un ejemplo de un ejército usado contra la población.

El canciller ucraniano Deschizia en cambio ha confirmado la voluntad de celebrar las elecciones y pidió la ayuda de la comunidad internacional para garantizar su realización, junto con el envío de observadores internacionales que puedan confirmar su imparcialidad.

"Hay que hacer todo lo posible para eliminar las amenazas y provocaciones externas apoyadas por Rusia", pidió el canciller ucraniano.

Por su parte, el presidente de la OSCE, Didier Burkhalter, será recibido por el presidente Vladimir Putin en el Kremlin y por anticipado ha lanzado desde Viena un llamamiento de "alto el fuego".

"Si no tenemos elecciones presidenciales, será el caos y el riesgo de una guerra civil", advirtió el presidente francés Francois Hollande.

De esa advertencia se hizo eco el canciller alemán Steinmeier al afirmar que "las imágenes que arriban son terribles y sobretodo después de la tragedia de Odessa, no estamos lejos de un conflicto militar en Ucrania".

Philip Bredlove, comandante de las Fuerzas de la OTAN en Europa, "ahora Putín está en condiciones de alcanzar sus objetivos en el este de Ucrania sin necesidad de atravesar las fronteras con sus tropas".

A Putín "le bastará continuar haciendo lo que hace: desacreditar el gobierno, provocar el caso y tratar de preparar el terreno para un movimiento separatistas", arriesgó el comandante militar.

Al mismo tiempo, el G7 reunido en Roma confirmaba "la determinación de asegurar diversos tipos de asistencia que Ucrania necesita para fortalecer su propia seguridad energética".

Mientras tanto, el presidente Putín se prepara para sellar la anexión de Crimea con su presencia en el desfile por el Día de la Victoria el 9 de mayo en Sebastopol, donde el Ministerio de Defensa anunció un refuerzo de la flota rusa en el Mar Negro con una inversión de 1.750 millones de euros hasta 2020.

El gobierno transitorio de Ucraniano aseguró que entre los muertos hay ciudadanos rusos y chechenos.

En Odessa, el gobernador regional Volodymyr Nemyrovskiy fue separado de su cargo por los trágicos disturbios del 2 de mayo que dejaron más de 40 muertes entre los rebeldes prorrusos al incendiarse la Casa de los Sindicatos.

En su lugar fue nombrado Igor Palytsa, un político que responde al nuevo gobernador de Dnipropetrovsk, el oligarca Igor Koloimiski, partidario de las nuevas autoridades de Kiev.

Por temor a incidentes, en Odessa se canceló el desfile del 9 de mayo por el Día de la Victoria y Kiev ha reforzado sus puestos de control para evitar el contrabando de armas.

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