Los ministros del Interior de la Unión Europea (UE) aprobaron el plan de reubicación de 120.000 refugiados, aún con el voto contrario de cuatro países, Hungría, Rumania, República Checa y Eslovaquia.
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Con el visto bueno al plan, la UE dio el primer paso decisivo hacia una política más solidaria en tema de inmigración, pero pagó el precio de una votación por mayoría cualificada, que tendrá repercusiones políticas, ya en la cumbre de líderes europeos prevista para mañana en Bruselas.
No se procedió por unanimidad, como se había hecho hasta hoy en temas tan delicados, sino que se llegó a contarse, rompiendo equilibrios ya difíciles. Al final Polonia y Letonia, reacias al sistema de cuotas, dieron un paso atrás, pero tres miembros del llamado grupo de Visegrad (Budapest, Praga y Bratislava), más Rumania, se negaron a dar su brazo a torcer y votaron en contra, mientras Finlandia se abstuvo.
Pero la decisión es vinculante para todos y nadie puede rechazar el número de refugiados que le sean asignados, puntualizó el vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans.
"Hemos obtenido lo que queríamos, pero con un bienio de retraso", comentó el ministro del Interior italiano, Angelino Alfano. "Debíamos trabajar todos juntos para la prevención, pero Europa actuó con retraso, teníamos razón", agregó.
Un éxito reivindicado políticamente también por los dos ministros del Interior de Francia y Alemana, Bernard Cazeneuve y Thomas de Maiziere. La solución sobre la crisis de los refugiados se encontró porque "el motor franco-alemán funciona", subrayaron ambos.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, sin embargo, subrayó que ante la magnitud del fenómeno, esto no basta.
La decisión aprobada prevé que sean Italia y Grecia las que se beneficien de las 120.000 reubicaciones a escala europea. En principio la idea era distribuir ese número de refugiados desde Italia, Grecia y Hungría. Pero el premier magiar, Viktor Orban, lo rechazó, por lo que obligó a cambiar el esquema.
Habrá dos etapas, como explicó el ministro español, Jorge Fernandez Diaz. En el primero año se redistribuirán 66.000 refugiados, en el segundo los otros 54.000. Para la primera fase, los números ya fueron determinados y son sobre base voluntaria, pero vinculantes (si bien cambiarán tras la decisión de Suiza e Irlanda de participar).
Desde el primer momento de la reunión había quedado inmediatamente claro que los ministros del Interior de Eslovaquia, Robert Kalinak, República Checa, Milan Chovanec, Hungría, Sandor Pintor, y Rumania, Gabriel Oprea, no tenían ninguna intención de encontrar un acuerdo.
Una nueva oposición que exasperó al ministro del Interior croata, Ranko Ostojic. El titular de Zagreb abandonó la mesa diciendo que "tenía cosas más importantes que hacer en el terreno más que hablar de fórmulas", y dejó todo en manos de su embajador.
El presidente checo, Milos Zeman, advirtió por su parte: "se darán cuenta por sí solos del error que han cometido". Zeman anunció que mañana pedirá en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la UE que esta decisión sea revocada. El premier eslovaco, Robert Fico, advirtió en cambio que no aplicará el plan y que ya está buscando elementos para entablar una acción en la Corte de justicia europea.