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24 de julio 2007 - 00:00

Un gigantesco apagón colapsó ayer Barcelona

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La policía catalana se movilizó ayer masivamente para paliar el caos de tránsito que se apoderó de las calles de Barcelona al producirse el apagón. Aún hoy hay 110.000 usuarios sin electricidad.
Barcelona (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La caída de un cable de alta tensión dejó ayer sin suministro eléctrico a cerca de 350.000 familias y comercios de la ciudad española de Barcelona, que vivió uno de los mayores apagones de su historia.

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El desperfecto provocó caos del tránsito, retrasos en la actividad hospitalaria y pérdidas económicas multimillonarias. Pese a los esfuerzos de las empresas y administraciones por restablecer el servicio, 110.000 abonados no recuperarían el suministro eléctrico como mínimo hasta hoy, según informaron representantes de las empresas Fecsa-Endesa y Red Eléctrica Española.

El apagón se produjo por la mañana, como consecuencia de la caída de un cable de alta tensión en una central eléctrica, que provocó una reacción en cadena que dañó cuatro subestaciones y originó un incendio en una de ellas.

Los motivos todavía están siendo investigados, mientras que la compañía Red Eléctrica Española se apresuró a negar una posible falta de inversión en el mantenimiento del tendido en Cataluña, pese a admitir que el sistema estaba «tocado» por dos accidentes recientes, provocados por obras, que dañaron estaciones y cableado. El apagón dejó sin suministro eléctrico a cerca de 350.000 abonados, lo que incluye tanto a empresas y comercios como a familias. La mayor parte de los distritos de Barcelona, así como varios barrios de los contiguos municipios de L'Hospitalet de Llobregat y Esplugues, se vieron afectados por la interrupción del servicio.

Al quedar inutilizado cerca de 60% de los semáforos de la ciudad, se produjo un caos circulatorio en la capital catalana que obligó a movilizar aproximadamente 800 agentes para regular el tránsito en las principales arterias y cruces.

La población respondió con tranquilidad frente al gran apagón y sobrellevó sus efectos sin incidentes graves, con la salvedad de los inevitables sustos sufridos por las 60 personas que habían quedado atrapadas en ascensores y las molestias generadas por los cortes y retrasos del transporte público.

El servicio de Metro de Barcelona se vio alterado, al igual que el de las líneas de ferrocarril. Más graves serán las pérdidas económicas generadas por el apagón, que el gremio de carniceros de Barcelona estima como «multimillonarias», pérdidas que también remarcaron especialmente el sector de la gastronomía, que no pudo trabajar con normalidad. El de ayer fue uno de los grandes apagones que se recuerdan en la capital catalana, después del que el pasado 14 de octubre afectó a más de 8 millones de españoles en Cataluña, Valencia, País Vasco, Extremadura y Aragón, y del que en 1997 dejó sin luz a 70% de abonados de Barcelona.

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