Los servicios de asistencia facilitan ayuda a todo aquel que lo solicita desde la fila, y el fuerte dispositivo de seguridad no pone impedimentos para que las personas que necesiten hacer sus necesidades salgan de la fila y acudan a cualquiera de las decenas de baños portátiles instalados en las proximidades de la Plaza San Pedro.
Otras personas han acudido hasta Roma casi con lo puesto, como es el caso de unos muchachos de Oviedo, que provistos sólo de una mochila y dos sacos de dormir se han presentado a las puertas del Vaticano para dar su adiós a Juan Pablo II.