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2 de agosto 2007 - 00:00

Uribe acepta "zona de encuentro" con las FARC en busca de acuerdo de paz

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El presidente colombiano, Álvaro Uribe, dijo hoy que está dispuesto a autorizar una "zona de encuentro" por un plazo de 90 días para pactar la paz con la guerrilla de las FARC, si ese grupo libera a los secuestrados que considera "canjeables".

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"Si las FARC liberan a los secuestrados con la participación de la comunidad internacional, el gobierno acepta una zona de encuentro para pactar la paz en 90 días con las FARC", dijo el mandatario.

En una singular e improvisada intervención en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, en la que no faltaron las protestas que le hicieron interrumpir varias veces su alocución, Uribe afirmó que "aquí hay firmeza, pero no están cerradas las puertas de la paz".

Anunció también que "el gobierno está dispuesto a liberar guerrilleros si (éstos) liberan secuestrados", aunque "a todos no, y con la condición de que no se reincorporen al asesinato ni al secuestro".

Uribe hizo los anuncios tras una reunión de casi dos horas con el profesor Gustavo Moncayo, padre del cabo del Ejército Pablo Emilio Moncayo, secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en diciembre de 1997 durante un ataque a un puesto militar en el sur del país.

En la misma plaza donde conversaron el presidente y el profesor se congregaron miles de personas, entre familiares de rehenes de la guerrilla, desplazados, víctimas del conflicto y estudiantes para escuchar las conclusiones de la cita.

Entre los presentes se encontraban también el ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Araújo, y el policía John Frank Pinchao, que estuvieron secuestrados durante años por las FARC y que este año escaparon del cautiverio en acciones separadas.

Igualmente comparecieron otros ministros y el alto comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo.

Gustavo Moncayo, un maestro de ciencias sociales de 55 años, caminó más de 850 kilómetros durante 46 días, desde Sandoná, su pueblo natal, en el departamento de Nariño (suroeste), hasta Bogotá, para buscar la firma de un acuerdo humanitario que conduzca a la liberación de su hijo y de los demás secuestrados por las FARC.

En el grupo de 45 secuestrados que pueden ser canjeados por guerrilleros presos figuran la ex candidata presidencial Ingrid Betancurt, que también tiene nacionalidad francesa, así como otros políticos, militares, policías y tres estadounidenses.

Uribe propuso a Moncayo que, "si lo desea", viaje a Cuba para reunirse con Rodrigo Granda, calificado como el "canciller" de las FARC, que fue liberado en junio pasado por el gobierno y enviado a La Habana.

El presidente también invitó a quienes protestaban contra él a manifestar su disconformidad desde la tribuna y facilitó para ello su micrófono, lo que fue aprovechado por una estudiante para plantearle diversos asuntos.

Uribe, que habló desde las gradas de la sede del Congreso, situado en el costado sur de la plaza, relató que en su reunión con Moncayo hubo "momentos de tensión" y reveló que "no podía engañar" al profesor.

"Llegué con todo el respeto, con aprecio, con admiración a un colombiano que ha demostrado toda esa solidez espiritual y física. Un padre de familia adolorido, una víctima. Moncayo me dijo unas cosas personales que comprendo. Las refuté", reveló el gobernante.

Insistió en que tiene "dos puntos que no puedo negociar: primero, no hay zona de despeje (desmilitarizada) y, segundo, que los guerrilleros que van a salir de la cárcel no pueden regresar al secuestro y al asesinato".

El presidente informó de que le preguntó a Moncayo "cuál es la opción y me dijo 'zona de despeje' y le dije que no".

"Lo dije con toda la franqueza" y que no iba a engañarlo, precisó Uribe, quien subrayó que "no le entrego un milímetro cuadrado de territorio a los delincuentes".

Sin embargo, anunció luego la "zona de encuentro provisional" para buscar la paz con la principal guerrilla del país.

Moncayo, que concluyó su travesía a pie el miércoles, cuando llegó a Bogotá y se instaló en una carpa en la misma Plaza de Bolívar, vecina a las sedes de los tres poderes, anunció que permanecerá allí "hasta que se logre el acuerdo humanitario".

Dijo también que la respuesta a las propuestas del presidente no la dará él, sino que le corresponde a las familias de los secuestrados, a toda Colombia y a las FARC.

"Lo importante es que no dejemos morir a nuestros seres queridos en la selva", dijo Moncayo.

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