La sequía continúa mermando los niveles de productividad en el agro en un contexto de emergencia agropecuaria. El negocio de la colza se vio afectado en su rendimiento potencial por una cifra de hasta 110 millones de dólares, con un déficit hídrico en el campo que se prolonga desde los últimos días de invierno.
Según una encuesta de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, este año se produjo colza en 267.253 hectáreas. La extensión récord de la planta y los mayores rendimientos de los años anteriores habían generado expectativa entre los productores, animados por un precio internacional en alza de hasta 600 dólares por tonelada. Sin embargo, en el estado de situación solo avizoran márgenes mínimos, intentando escapar de los números rojos.
En 2021, el promedio fue de 1.813 kilos por hectárea en condiciones climáticas favorables. Hoy, en vista de las casi 270 mil hectáreas récord de área, alcanzaría números cercanos a los 270 millones dólares, si se toman los precios actuales. Edgardo Rostán, presidente de la Cámara Uruguaya de Servicios Agrícolas (CUSA), calcula una perdida de 700 kilos por hectárea por culpa de la sequía, y con negociaciones que se cierran en números dispares en lo que respecta al valor de la tonelada.
El precio de la colza estuvo a niveles récord a principios de este año en el mercado internacional. Varios productores auguraban cifras similares para la venta de un gran porcentaje de la producción local, aunque menor a la mitad de la cosecha proyectada. Sin embargo, después se comercializó en valores menores: la caída fue hasta los 500 dólares por tonelada. En los últimos días, el precio ha tenido un franco ascenso y se presta a especulación teniendo en cuenta que aún queda un gran remanente por colocar.
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