28 de noviembre 2007 - 00:00

Uso de armas agrava la violencia en París

Villiers-le-Bel, un suburbio del norte de París, es el epicentro de la nueva oleada de violenciaétnica en Francia. Todo comenzó tras la muerte de dos adolescentes que chocaron con la motocontra un móvil policial.
Villiers-le-Bel, un suburbio del norte de París, es el epicentro de la nueva oleada de violencia étnica en Francia. Todo comenzó tras la muerte de dos adolescentes que chocaron con la moto contra un móvil policial.
París (EFE, DPA, AFP, ANSA) - Los disturbios en la periferia de París, que ayer cumplieron su tercera noche consecutiva, encendieron todas las luces de alerta en el gobierno de Nicolas Sarkozy debido a su extensión y después de que se detectó el uso de armas de fuego por parte de los jóvenes.

Al cierre de esta edición, el incendio de un comercio en Villiers-le-Bel -20 kilómetros al norte de la capital francesa- y la detención de al menos nueve personas marcaban el reinicio de los choques, mientras en Toulouse ya había numerosos autos presa de las llamas.

Según el balance conocido ayer, antes de los nuevos disturbios, 82 policías resultaron heridos el lunes a la noche, varios de ellos de gravedad, alcanzados por disparos de jóvenes armados con fusiles de caza o escopetas en los enfrentamientos en Villiers-le-Bel.

Mientras, alcaldes, sociólogos y políticos advirtieron que desde 2005 -cuando hechos de violencia similares asolaron durante tres semanas los suburbios de las grandes ciudades- prácticamente nada ha cambiado en esas zonas, que son focos de desempleo y exclusión habitados en buena medida por inmigrantes musulmanes subsaharianos.

  • Origen

  • El detonante de la nueva ola de violencia étnica fue la muerte el domingo en Villiers-le-Bel de dos muchachos de 15 y 16 años, que circulaban sin casco en una moto y que chocaron con un móvil de la policía, al que no se culpa por el accidente.

    Los desmanes de hace dos años se habían producido por un caso similar, como fue la muerte por electrocución de dos adolescentes en Clichy-sous-Bois (afueras de París), que se habían refugiado en un transformador eléctrico al creerse perseguidos por la policía.

    Sarkozy, ministro de Interior entonces y presidente hoy, convocó a una reunión de seguridad urgente para hoy.

    Ante el número de policías heridos, «un balance raramente alcanzado en disturbios», un miembro del gobierno dijo que con la aparición de armas de fuego, la situación es «mucho peor» que en 2005.
    Visiblemente inquieto, el primer ministro, François Fillon, acusó a los manifestantes de «criminales».

    En tanto, la titular de Interior, Michele Alliot-Marie, recalcó la necesidad de tomar medidas y pidió ayuda a la población para «aislar a los delincuentes».

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