El coronavirus se ceba con Maracaibo, exbastión petrolero de Venezuela

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El sistema sanitario colapsó debido a un foco en esa ciudad. La situación empeora por los apagones crónicos y la falta de agua e insumos básicos.

El dolor al respirar hacía llorar a Elkin, un carnicero contagiado en un mercado callejero de Maracaibo. Allí se generó el mayor foco de coronavirus en Venezuela, que desborda a una otrora próspera región petrolera arruinada por apagones y una crónica escasez de combustible.

La proliferación de casos en el estado Zulia (oeste, fronterizo con Colombia) desató una situación "horrible" en el Hospital Universitario de Maracaibo, dice a la agencia AFP Pilar, como pidió ser llamada para resguardar su identidad una enfermera con 15 años de experiencia. "Estamos colapsados", lamenta.

Varias alas del edificio se convirtieron en "un infierno", sin aire acondicionado, en una zona con temperaturas sobre los 40 grados centígrados y azotada por apagones que suelen prolongarse por horas, relata la mujer.

La falta de agua y la escasez de insumos completan el cuadro, con personal de salud moviéndose por los pasillos con batas empapadas de sudor.

"Si no llevás agua de tu casa al hospital no te podés bañar. Tenemos que carretear (cargar) botellones de cinco litros", comenta Pilar. La precariedad provocó una veintena de fugas de pacientes diagnosticados con el nuevo coronavirus.

Aun cuestionadas por organizaciones como Human Rights Watch, que las considera poco creíbles, las cifras oficiales de Covid-19 en Venezuela, con 30 millones de habitantes, mostraron un salto desde poco más de 1.500 casos positivos el 1 de junio a más de 7.000 un mes después.

Zulia, la región más poblada de Venezuela, concentra casi un cuarto de los casos de coronavirus que avanza en medio de una devastadora crisis económica.

En su puesto del mercado Las Pulgas, Elkin trabajaba entre moscas que revoloteaban alrededor de trozos de carne apilados. Tras infectarse con el coronavirus allí, contagió a su esposa, a cinco de sus ocho hijos, a su madre de 84 años y a un sobrino.

Hasta que fue cerrado temporalmente por las autoridades por un brote masivo, multitudes de compradores, muchos sin barbijos, se aglomeraban en esta área comercial de 37.000 metros cuadrados con cientos de puestos de alimentos, algunos con productos contrabandeados desde Colombia.

Ahora, aún sin fecha para reabrir, militares y policías coordinan el ingreso de camioneros que hacen fila para retirar mercancías. Trabajadores de la gobernación de Zulia rocían con agua clorada las instalaciones vacías, recogen basura y escombros, y corrigen fugas de aguas negras.

En Venezuela, un único laboratorio, en Caracas, procesa los test de Covid-19 de todo el país. Las pruebas rápidas muchas veces arrojan diagnósticos errados: Elkin se hizo cinco que dieron negativo pese a presentar síntomas. Finalmente, confirmó su contagio por PCR.

"Creo que no voy más al hospital", dice Enrique, de 65 años y asmático, que trabaja en el mantenimiento del centro de salud Universitario de Maracaibo.

Como Pilar, Enrique denuncia fallas en el suministro de implementos de bioseguridad en ese hospital. La ONG Médicos Unidos de Venezuela reporta una decena de muertes entre el personal de salud del país, siete en Zulia.

"Corresponden tres cambios mínimos por turno, pero solo nos dan un mono quirúrgico, una bata de cirujano, dos tapabocas de los normales de tiras, no mascarillas N95 de las que deberíamos usar, y un par de guantes", sostiene la enfermera.

Con hospitales y hoteles repletos, las autoridades zulianas empezaron a usar estadios, universidades y bibliotecas para aislar a pacientes asintomáticos de coronavirus.

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