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Los "gurjas" -soldados de origen nepalí- están aclimatados para el combate a grandes altitudes y el ministerio considera que su origen étnico y la cercanía del idioma nepalí con algunas de las lenguas de la zona les permitirán ganarse con mayor facilidad la confianza de los afganos.
El contingente se integrarán en la II compañía de paracaidistas, una de las destinadas en Afganistán para supervisar el proceso de paz en ese país tras la campaña aliada para combatir el terrorismo.
La Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF, según sus siglas en inglés) en Afganistán estará bajo mando británico durante sus tres primeros meses de funcionamiento, después de los cuales el liderazgo se entregará a otro país.
La ISAF, al mando del general británico John McColl, tiene como misión supervisar la seguridad en Kabul y zonas circundantes y contará con unos 6.000 efectivos procedentes de varios países, entre ellos España.