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23 de diciembre 2002 - 00:00

Viaje a Corea del Norte, una tiranía surrealista

Desafiando a Occidente y atemorizando a sus vecinos, Corea del Norte desconectó ayer los dispositivos de supervisión de la ONU en sus reactores, lo que supone la reactivación de su peligroso programa nuclear. Esta nota cuenta cómo se vive bajo la tiranía orwelliana de Kim Jong Il. Todos los habitantes son despertados a la misma hora; se encuentra en el año 92, contando desde el nacimiento de su fundador, el padre de Kim; y los jerarcas de este régimen policial viven en la opulencia pese a que 2 millones de personas murieron de hambre desde 1996. Un mundo para el asombro.

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Las calles de Pyongyang se van llenando de figuras tristes. Caminan en silencio hacia las ruinosas fábricas de cemento gris que se levantan en los alrededores de la capital del último Estado stalinista puro del mundo. Todos, hombres y mujeres, llevan un pin en la solapa con la imagen de los creadores de esta
La puerta trasera del hotel está cerrada con candados y en la entrada delantera siempre hay alguien vigilando que ningún extranjero abandone las instalaciones sin sus guíasespía.

Corea del Norte es una inmensa cárcel vigilada por 1,2 millón de soldados, 200.000 policías y decenas de miles de confidentes. Sus 23 millones de habitantes viven completamente aislados; Internet no existe y tener un fax está penado con la cárcel. Los gulags del régimen están repletos de quienes han sido descubiertos tratando de abandonar el paraíso marxista de los Kim. Las organizaciones humanitarias aseguran que


Cuesta creer que una simple línea fronteriza divida los destinos del pueblo coreano de esta forma, con un régimen totalitario y subdesarrollado como éste y una próspera democracia al sur. La península coreana quedó partida por dos ideas tras la II Guerra Mundial. Los soviéticos establecieron un régimen socialista en el Norte y los americanos otro capitalista en el Sur. Miles de familias quedaron separadas a uno y otro lado y todavía hoy, más de cinco décadas después, esperan el día en que puedan reencontrarse antes de morir.

Los Kim son una visión omnipresente de la que nadie puede escapar en Corea del Norte.






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