La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien según el portavoz de la Presidencia, Rodrigo Baena Soares, está "en shock y consternada" por la tragedia, lloró públicamente al aludir a la masacre durante una ceremonia realizada en Brasilia, para festejar la marca de un millón de trabajadores que ingresaron en el mercado laboral formal.
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Rousseff se abstuvo de pronunciar el discurso que llevaba preparado y en lugar de ello pidió a los participantes cumplir un minuto de silencio en memoria de las víctimas de la peor tragedia registrada hasta hoy en una escuela brasileña.
"No era una característica de nuestro país que ocurra este tipo de crimen. Por esto todos debemos estar unidos en el repudio a este tipo de violencia, sobre todo cuando está dirigida hacia niños indefensos que hoy perdieron sus vidas y su futuro", afirmó la presidenta, entre lágrimas.
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