San Pablo (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - San Pablo amaneció ayer envuelta en violencia luego de que tres colectivos fueran incendiados y un móvil policial tiroteado, según fuentes oficiales, que no descartaron la posibilidad de que se trate de una nueva serie de ataques de organizaciones delictivas como los ocurridos en ese estado y en Rio de Janeiro.
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El secretario de Seguridad Pública del estado de San Pablo, Ronaldo Marzagao, afirmó que, tras los nuevos «episodios», la policía fue puesta en un «nivel intermediario de alerta» ante el temor de una ofensiva criminal similar a las que tuvieron en jaque a la mayor ciudad brasileña en mayo, julio y agosto de 2006.
El primero de los ataques del martes se registró hacia las 21 hora local en Jabaquara,uno de los municipios del Gran San Pablo, en donde dos pistoleros que se movilizaban en una motocicleta interceptaron un autobús, ordenaron a todos los pasajeros que lo abandonaran y le prendieron fuego al vehículo.
Móvil policial
Otros dos colectivos fueron quemados horas después también en Jabaquara, pero cuando estaban estacionados y sin pasajeros.
Ya durante la madrugada de ayer, un vehículo de la Policía Militar que realizaba guardia en el barrio Estación Ipiranga fue atacado a tiros por desconocidos, pero el atentado no dejó víctimas.
El secretario de Seguridad Pública afirmóque la policía investiga si los « episodios» están vinculados y admitió que existe la sospecha de que se trata de una represalia de la organización criminal que comandó las ofensivas del año pasado por las recientes bajas que ha sufrido.
Los ataques fueron atribuidos por las autoridades al llamado Primer Comando de la Capital (PCC), una mafia comandada desde las cárceles del estado de San Pablo y que se ha convertido en una de las mayores organizaciones criminales de Brasil.
En esos enfrentamientos la mafia carcelaria ordenó una serie de atentados a colectivos, bancos, estaciones de servicio, comisarías y edificaciones públicas, que dejaron cerca de 130 víctimas, en venganza por la transferencia de varios de sus miembros a cárceles de máxima seguridad.
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