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Negocios 2019: ganadores y perdedores en un año clave para el país

La mayor competitividad cambiaria y la expectativa de una mayor cosecha incrementan las perspectivas de las exportaciones. Sin embargo, ante el aumento del costo de financiamiento y con una elevada incertidumbre por las elecciones presidenciales, la industria y el consumo tardarán en reaccionar.

“En 2018 vamos a volver a crecer sobre bases sólidas”. Aquella promesa que hizo el presidente Mauricio Macri, el 1 de enero de este año, es parte no solo de un pasado muy lejano en el tiempo, sino que además pertenece a un futuro que nunca llegó. “Pasaron cosas” (y muchas) desde mediados de este año para que otra vez la economía local, y por segunda vez en la era Macri, ingrese en recesión. Como sucede hace casi una década, la Argentina no logra crecer en años pares (2010 fue el último en el que el PBI se expandió), cuando en general los Gobiernos suelen implementar algunos ajustes, impensados en los meses previos a una contienda electoral. La diferencia con el pasado es que en esta ocasión el ajuste lo hizo el mercado, con una brutal devaluación del peso, que propició la mayor inflación desde 1991 (en torno al 48% anual), y a su vez se redujo significativamente el salario real (caída del 6,5% en promedio). Dada la inestabilidad cambiaria, el Gobierno decidió acudir al FMI en busca de respaldo financiero (en dos ocasiones), a costa de un endurecimiento de la política fiscal y monetaria. A esta “tormenta perfecta” (en buena parte auto infligida) se le sumó el efecto negativo de la sequía sobre la cosecha gruesa, por lo que la economía concluirá el 2018 con una contracción del PBI en torno al 2,5% (cuando se pronosticaba una expansión del 3%).

Escenario 2019

La mayor competitividad cambiaria y la expectativa de una mayor cosecha incrementan las perspectivas de las exportaciones. Sin embargo, dado aumento del costo de financiamiento y con una elevada incertidumbre por las elecciones, la industria tardará en reaccionar: solo aquellos sectores insertos en mercados externos podrán beneficiarse, afirma un informe de Ecolatina. Otros factores positivos serán un mayor crecimiento de Brasil (+2,5%, la cifra más alta en 8 años) y el desarrollo de Vaca Muerta, que además de elevar la producción de shale gas y shale oil, traccionará parte de la industria pesada (aceros largos, maquinaria, etc.). Los sectores asociados a la demanda interna tendrán peores perspectivas, a la espera de la recomposición del salario real. La inversión no mostrará señales alentadoras: no se esperan avances significativos de los proyectos de Participación Pública Privada (PPP) por el elevado costo de financiamiento (riesgo país, en máximos de la era Macri), y por el involucramiento de varias empresas en la causa de los “cuadernos”. Por su parte, la inversión pública también sufrirá debido a que el aporte del Estado en materia de infraestructura será limitado ante la necesidad de cumplir con el objetivo de déficit fiscal primario cero (recorte del gasto y más impuestos) acordado con el FMI.

Consumo

Condicionado por el salto del dólar, la inflación y la caída de los salarios reales, el consumo masivo acumula en el año una contracción del 3,5% hasta noviembre, según datos de la consultora Focus Market. En este contexto, las ventas minoristas bajan casi 6% en lo que va del año (CAME), mientras que las ventas en supermercados registran una merma interanual del 0,2% hasta septiembre (INDEC). “En un contexto de ajuste la gente empezó a consumir en línea con la posibilidad de su ingreso, y sin tener financiamiento, por lo que todas las actividades relacionadas con el comercio y el consumo tuvieron una fuerte caída este año”, explica Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina. Igualmente, hubo algunos ganadores en 2018 como las cadenas mayoristas, las segundas marcas, y marcas propias de los súper. Esto ayudó a que el consumo masivo acotara su caída. Entre los perdedores, aparecen electrodomésticos, indumentaria, autos y motos. La venta de vehículos 0 km desciende en los primeros 11 meses del año casi 10% interanual (ACARA). Más pronunciada aún es la merma acumulada en la venta de motos: -13% interanual hasta noviembre (Cafam). “Es lógico porque son bienes de consumo durables, un poco más postergables. Los precios de los vehículos subieron con fuerza por su componente dolarizado, además el financiamiento se hizo prohibitivo con el aumento de tasas”, afirma Javier Cao, responsable del equipo sectorial de ABECEB. De cara a 2019, el panorama no cambiará demasiado para el consumo general de bienes, al menos en el primer semestre (aunque se esperan menores caídas), concuerdan analistas. Es decir, habrá una continuidad del consumo deprimido, sobre todo en aquellos productos asociados al mercado interno. Recién a partir de julio, mediante la paulatina recuperación del salario real, se podría observar un leve repunte, en tanto y en cuanto haya estabilidad cambiaria, justo en un momento político clave (en agosto se llevarán a cabo las PASO). Para ABCEB, el “comercio mayorista, minorista y reparaciones” (la serie que mide el INDEC) profundizará su caída en 2019, hasta ceder un 2,5%, desde el 1,9% previsto con el que cerrará este año.

Servicios

A diferencia de otros sectores, los servicios suelen mostrar una mayor estabilidad frente a las fluctuaciones de la macro. Así y todo, terminarán el 2018 en baja en términos generales. El Indicador sintético de servicios públicos que mide el INDEC muestra cifras negativas en 8 de los 9 meses hasta ahora relevados. Los servicios que dependen de la demanda interna han registrado mayoritariamente caídas. El sector financiero tuvo un 2018 relativamente bueno: a principios de año fue apuntalado por el boom de los créditos UVA, pero con los golpes de la devaluación, dejaron de prestarle al sector privado, y ahora, con mediante el nuevo plan monetario, solo le prestan al Banco Central vía Leliq. Para 2019, los analistas prevén que los servicios sean uno de los sectores qué más le cueste recuperarse. “No van a seguir cayendo pero tampoco tendrán un repunte muy significativo”, pronostica el economista jefe de Ecolatina. De todas maneras, habrá algunos ganadores: el turismo, dado que más argentinos viajarán dentro del país, y porque aumentará el ingreso de turistas extranjeros (la Argentina volvió a estar barata en dólares); los servicios de software que se exporten; y el transporte de cargas, de la mano de una buena cosecha agrícola. Para el sector financiero, el 2019 podría marcar una desaceleración en su crecimiento debido a que no repuntarán demasiado los créditos a privados por las altas tasas. Además, los bancos deberán estar atentos al riesgo de morosidad. “Si bien hoy estos niveles son bajos, la cadena de pagos no está exenta a que se resienta”, avisa Sigaut Gravina. ABECEB calcula que el sector de intermediación financiera crecerá apenas el 0,2%, desde el 4,5% que alcanzara en 2018.

Industria

La producción manufacturera fue después del campo el sector más golpeado en 2018: privados estiman que se contraerá cerca del 3,5%. Al igual que la economía, la actividad fabril comenzó el año en expansión, y acumuló un alza del 3,7% entre enero y abril. Sin embargo, a partir de mayo comenzó a caer, mostrando bajas superiores al 10% (textil, y refinación petróleo, los más golpeados) y alcanzando una merma del 5,6% entre mayo y septiembre, según la Consultora Radar. Hoy el sector atraviesa una etapa de caída generalizada, con bajas de gran magnitud, similares a las de 2016. Esta fuerte retracción se mantendrá al menos durante el primer semestre del año que viene, estiman los expertos. Desde ABECEB proyectan un retroceso del 1,2% en 2019. “Se verá una industria con menores caídas pero la mayor parte de los sectores en rojo”, estima Cao. Dos sectores que terminarán el año con números positivos se darán vuelta en 2019: el automotriz, por la fuerte caída del mercado interno (habrá que ver cuánto ayuda Brasil), y la producción de carne porque va a tener que recomponer stock, explican en ABECEB. A su vez, todas las industrias que responden a la demanda interna seguirán golpeadas: textil, edición e impresión, electrónica, línea blanca. “Para 2019 las dudas siguen vigentes. El elevado riesgo-país es una señal de que la incertidumbre financiera continúa presente. La actividad dependerá de la estabilidad cambiaria, pero la reducción de subsidios y la inercia inflacionaria aseguran que los costos seguirán presionando”, analiza Radar. Por su parte, las industrias que ayudarán a morigerar la caída general serán las actividades relacionadas con el agro (maquinaria, fertilizantes, agroquímicos).

Biz

Construcción- Real estate

De la mano de la obra pública, más el empuje de privados, la construcción tuvo un primer semestre muy bueno, con tasas de crecimiento de dos dígitos, en el marco de un ciclo expansivo iniciado a principios de 2017. Con el boom de los créditos hipotecarios también hubo mucho movimiento en el mercado inmobiliario en el mismo lapso. Luego, lo conocido: megadevaluación, encarecimiento del crédito, inflación, caída de los salarios reales, ajuste del sector público. Y todo se revirtió. “Hoy la construcción es uno de los sectores más golpeados, entrando en un período recesivo, dado que no puede aspirar el año que viene a ninguna recuperación ni por el lado de la obra pública, ni por las PPP”, opinó Sigaut Gravina. El responsable del equipo sectorial de ABECEB explicó que el sector inmobiliario “sufre un poco más que el de la construcción ya que el costo de las viviendas en dólares no se ajustó”, con lo cual “es mucho más barato construir una vivienda que comprar un inmueble”. En octubre pasado, por caso, la venta de casas cayó un 40% en la Ciudad, mientras que las escrituras con créditos acumulan un desplome del 85% en 6 meses. Para 2019, pese a ser un año electoral, la construcción caerá casi el 6%, luego de terminar este año con un tibio avance del 1,1%, según ABECEB. La recuperación en el mejor de los casos llegaría a fines del año que viene.

Agro

De una de las peores campañas, a una de las mejores, sin escalas. El sector agropecuario terminará 2018 mucho mejor de lo que lo empezó (viene muy bien la cosecha de trigo), pero no le alcanzará para revertir el golpe que le propinaron la sequía y las inundaciones en el primer semestre: acusará un desplome de casi el 16% este año. Diametralmente opuesto será 2019: se espera un salto superior al 18% (ABECEB) gracias a una mejor cosecha, la suba del dólar y un incremento en los precios internacionales (será el sector responsable de que el PBI modere su caída, junto con Vaca Muerta). “El salto del tipo de cambio fue tan grande que pese a que haya retenciones, el campo hoy tiene rentabilidad, sumado a la perspectiva de una buena cosecha, 30% superior a la de la campaña pasada”, resaltó el economista de Ecolatina. El sector ayudará a reactivar los servicios conexos en el interior, y también a la agroindustria. La ganadería también es otro punto a destacar. “Viene muy bien dado que se han abierto nuevos mercados como el de EE.UU.”, indicó Cao. En el sector del agro, igualmente, advierten que las tasas altas podrían retrasar las decisiones de inversión. Para las economías regionales, en tanto, la situación será mucho más moderada más allá del salto del dólar, debido a que dependen en mayor medida del mercado interno, hoy en plena recesión.

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