Solo un grupo reducido de empresas mantiene ventas al exterior con cierto volumen. En muchos casos, estas operaciones responden más a estrategias de supervivencia que a negocios rentables. Apenas unas 22 plantas entre aserraderos y fabricantes de láminas o compensados logran sostener exportaciones significativas.
El peso de la logística se consolida como un factor crítico. El aumento de los combustibles impacta de manera directa en los costos y complica la competitividad, especialmente en regiones alejadas de los centros de consumo o puertos. En ese marco, iniciativas como el desarrollo del puerto de Posadas aparecen como intentos por mejorar la ecuación logística, aunque aún requieren tiempo para generar impacto.
Capacidad instalada y potencial sin aprovechar
A pesar del contexto adverso, el sector cuenta con condiciones estructurales favorables. La Argentina dispone de más de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales y una capacidad productiva que podría abastecer ampliamente el mercado de la construcción.
Sin embargo, esa capacidad no se traduce en mayor actividad. La participación de la madera en la construcción sigue siendo baja, lo que evidencia un amplio margen de crecimiento que hoy no se concreta por falta de demanda y condiciones adecuadas.
Daniel Vier, secretario general de FAIMA y presidente de la Cámara Argentina de la Madera (CADAMDA), dijo que “la cadena productiva es amplia y transversal, con cientos de aserraderos, plantas de remanufactura y fabricantes distribuidos en todo el país”.
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La actividad se redujo drásticamente, y la industria forestal-maderera enfrenta serveros problemas, se reclama que retorne la obra pública, entre otras medidas
El dirigente precisó que en los últimos años surgieron plantas especializadas en sistemas industrializados como wood frame o panelizados, lo que marca un proceso de evolución dentro del sector.
Obstáculos estructurales
Las dificultades no se limitan a la coyuntura. Las empresas enfrentan problemas estructurales que condicionan el crecimiento.
Entre los principales factores aparecen la baja escala de demanda, que limita inversiones, y los altos costos financieros para adquirir maquinaria o avanzar en procesos de industrialización.
Vier comentó que “existe capacidad para escalar rápidamente, pero eso depende de que aparezca una demanda sostenida y condiciones que acompañen la inversión”.
A esto se suman la falta de estandarización en algunos segmentos, el déficit de mano de obra especializada y las dificultades logísticas.
Otro punto crítico es la heterogeneidad normativa. Las diferencias entre regulaciones municipales generan trabas y retrasos en proyectos vinculados a la construcción con madera.
Avances y desafíos pendientes
En los últimos años, el sector logró avances en industrialización, calidad de productos y profesionalización. También creció la incorporación de tecnologías y sistemas constructivos modernos.
Vier reseñó que “hay mayor conocimiento técnico y una mejora en los procesos productivos”, aunque aclaró que aún persisten desafíos relevantes.
Entre ellos se destacan la necesidad de estandarizar procesos a gran escala, fortalecer la formación técnica y avanzar en una normativa más homogénea en todo el país.
La percepción cultural también juega un rol clave. En algunos segmentos, la madera todavía se asocia a soluciones de menor calidad, una visión que no refleja el nivel actual de desarrollo de la industria.
Empleo, financiamiento y tensión financiera
La cadena foresto-industrial tiene un fuerte impacto en el empleo regional. Su desarrollo involucra múltiples etapas, desde la producción forestal hasta la industrialización y la construcción.
El deterioro de la actividad también se refleja en el frente laboral. El 22,2% de las empresas registró caídas en el empleo, con reducción de turnos, suspensiones y ajustes en dotación. A la vez, solo el 19,4% proyecta incorporar personal en los próximos doce meses, frente a un 26% que anticipa recortes.
Producción Forestal Madera Industria
Proceso de armado de paneles estructurales: el sector tiene potencial para crecer, pero la recesión y los costos limitan su expansión
Las dificultades financieras se profundizan. Casi la mitad de las empresas reporta problemas para cumplir con al menos una de sus obligaciones. Entre las principales consecuencias aparecen mayores costos financieros, pago de intereses y necesidad de endeudamiento de corto plazo.
Potencial y efecto multiplicador
El potencial de crecimiento es significativo. Con un mayor desarrollo del sistema, el sector podría generar miles de puestos de trabajo y contribuir a reducir el déficit habitacional.
Vier precisó que “la construcción con madera tiene capacidad para sumar hasta 50.000 viviendas anuales adicionales, gracias a la velocidad de ejecución de estos sistemas”.
Además, existe capacidad instalada ociosa que podría activarse rápidamente en un escenario de mayor demanda, lo que permitiría una recuperación relativamente veloz si cambian las condiciones macroeconómicas.
Importaciones y competitividad
El impacto de las importaciones se concentra en productos con mayor nivel tecnológico y en maquinaria, que en muchos casos no se fabrica a nivel local.
Esto plantea un desafío para la industria, que necesita avanzar en mayor valor agregado para reducir la dependencia externa y mejorar su competitividad.
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Equipamiento de alta precisión para sistemas constructivos en madera: la inversión en tecnología choca con la falta de escala y financiamiento
A su vez, el cambio en el contexto macroeconómico y la mayor apertura comercial suman presión sobre los productores locales, que deben competir con bienes importados en un escenario de demanda débil.
Qué necesita el sector
Para revertir la situación, el sector plantea una serie de medidas clave. Entre ellas, un marco normativo claro y homogéneo, incentivos fiscales y financieros, y líneas de crédito para inversión productiva.
También resulta fundamental fortalecer la capacitación técnica y promover el uso de la madera en la construcción, tanto desde el sector privado como desde políticas públicas.
El impulso a proyectos de vivienda con madera aparece como uno de los principales motores posibles para reactivar la actividad, junto con la necesidad de mejorar la logística y reducir costos estructurales.
En un contexto de crisis prolongada, el sector foresto-industrial enfrenta el desafío de sostener su estructura productiva mientras espera condiciones que permitan aprovechar su potencial.
Vier concluyó que “el desarrollo de la construcción con madera puede convertirse en un eje estratégico, pero requiere demanda, financiamiento y reglas claras para consolidarse”.
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