Llegar al número uno, vender millones de discos y convertirse en un ícono cultural podría haber sido suficiente para cualquier grupo. De todas formas, Bill Drummond y Jimmy Cauty construyeron una carrera impulsada tanto por sus canciones como por sus provocaciones que desafiaban a la industria.
Bajo diferentes nombres, el dúo pasó del hip-hop al acid house, creó éxitos internacionales y llevó la experimentación hasta sus últimas consecuencias. Cuando estaba en uno de sus mejores momentos comerciales, decidió retirarse, borrar gran parte de su catálogo y protagonizar una situación de la que se habla hasta el día de hoy.
El dúo era muy provocativo.
Gentileza - Steve Double
Quiénes fueron The KLF, la caótica banda de música electrónica
Drummond ya tenía experiencia dentro del negocio cuando conoció a Cauty en 1986. Había formado parte de Big in Japan, trabajó en discográficas y fue mánager de Echo & The Bunnymen, mientras que su futuro compañero se encargaba de los sintetizadores y cajas de ritmos.
Juntos comenzaron como The Justified Ancients of Mu Mu, con canciones hechas a través de samples tomados de otros artistas. Esta forma de trabajar les trajo problemas, ya que una utilización de “Dancing Queen” terminó en una disputa legal con ABBA y en la destrucción de parte de sus propios discos.
En 1988 adoptaron definitivamente el nombre The KLF y encontraron su lugar en pleno crecimiento del acid house británico. “Doctorin' the TARDIS”, inspirada en Doctor Who, alcanzó el primer puesto en Reino Unido y les dio la repercusión que habían buscado durante años.
Después llegaron trabajos como “Chill Out” y “The White Room”, además de canciones como “3AM Eternal”, “What Time Is Love?” y “Justified & Ancient”. Para principios de los 90, ya se habían convertido en uno de los grupos más exitosos de la escena electrónica británica.
Su rebeldía fue la base de su éxito.
Gentileza - Andrew Catlin
Una hoguera millonaria: por qué prendieron fuego más de u$s1.000.000
El episodio más polémico se dio el 23 de agosto de 1994, cuando Drummond y Cauty viajaron hasta la isla escocesa de Jura con una enorme cantidad de dinero proveniente de las regalías obtenidas durante sus años de mayor éxito. Dentro de un cobertizo dejaron fajos de billetes y empezaron a tirarlos a las llamas. El proceso duró 67 minutos y terminó con la destrucción de más de u$s1.000.000.
La decisión nunca tuvo una explicación definitiva, por lo que fue interpretada como una crítica al dinero, al mercado del arte y a la industria que los había enriquecido, aunque los propios músicos tampoco ofrecieron una respuesta sobre qué buscaban demostrar. Incluso grabaron toda la secuencia y posteriormente mostraron las imágenes en diferentes espacios, con la intención de escuchar qué significado encontraba el público en lo que habían hecho.
La fortuna quemada venía del éxito comercial de sus canciones. Años más tarde, distintos cálculos señalaron que su poder adquisitivo sería varias veces superior, lo que hizo todavía más llamativo que los dos artistas decidieran destruirla sin obtener nada material a cambio.
Un autoboicot: el insólito final de la banda
La hoguera no fue un hecho aislado, ya que dos años antes, The KLF ya había empezado a sabotear su propia carrera. Durante los Brit Awards de 1992, el dúo descartó varias ideas extremas antes de subir al escenario junto con la banda hardcore Extreme Noise Terror para interpretar una versión completamente alterada de “3AM Eternal”.
La actuación terminó con el anuncio de que The KLF abandonaba oficialmente el negocio musical, a pesar de que esa misma noche fueron premiados como mejor grupo británico. Después retiraron discos que todavía estaban disponibles para su distribución y eliminaron gran parte de su catálogo. También transformaron su actividad hacia proyectos artísticos bajo el nombre The K Foundation.
Drummond y Cauty incluso firmaron un acuerdo privado por el que se comprometían a no volver a grabar ni hablar como The KLF durante 23 años. El documento fue escrito sobre un viejo Nissan que posteriormente tiraron por un acantilado. Ese período terminó en 2017 y, con el paso del tiempo, buena parte de sus canciones volvió a estar disponible en plataformas digitales.