Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

8 de septiembre 2026 - 17:35

El pollo desplazó a la carne vacuna y la industria avícola busca su próximo salto

El consumo de carne de pollo ronda los 49 kilos por habitante y podría superar los 50 este año. Con poco margen para crecer en el mercado interno, las empresas apuntan a las exportaciones y esperan la reapertura de China.

ver más

La producción argentina se mantiene en torno a los 2,5 millones de toneladas anuales.

El pollo ya desplazó a la carne vacuna como la proteína más consumida por los argentinos y la industria espera que la brecha se amplíe durante 2026. Desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) proyectan que el consumo de pollo superará los 50 kilos por habitante al año, después de cerrar 2025 en torno a los 49 kilos, mientras que la carne vacuna se ubica actualmente en torno a los 47 kilos por habitante.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

La estimación sectorial se ubica incluso por encima de las últimas mediciones oficiales. La Secretaría de Agricultura señaló recientemente que el consumo de carne aviar se encuentra cerca de los 48 kilos por habitante al año, luego de una expansión sostenida que comenzó a acelerarse durante las décadas del 90 y 2000.

En diálogo con Ámbito, el gerente de CEPA, Carlos Sinesi, señaló que el crecimiento del consumo de pollo se vuelve aún más significativo si se lo compara con los niveles de hace dos décadas. “En el año 2000 nosotros teníamos un consumo de 22 o 23 kilos por habitante por año y este año seguramente estaremos por encima de los 50 kilos. Venimos manteniendo entre 48 y 49 kilos durante los últimos seis o siete años. Hoy la gente elige la carne de pollo y prácticamente la está consumiendo todos los días”, explicó.

El crecimiento tuvo al precio como uno de sus principales motores, aunque para Sinesi no alcanza por sí solo para explicar el cambio. La ampliación de los cortes disponibles, las nuevas formas de consumo y la composición de los hogares también modificaron la manera en que los argentinos compran pollo.

“Antes lo único que se consumía era el pollo entero. Hoy podés comprar exclusivamente pechuga, milanesa, pata muslo o ala y no tenés que comprar un pollo entero para trozarlo. También cambió la sociedad: las familias son más chicas, hay mucha gente que vive sola y eso hace que pueda elegir exactamente el producto que necesita”, sostuvo. A esto se suma una mayor percepción del pollo como un alimento saludable y como una fuente de proteínas asociada al deporte y al fitness.

Sin embargo, el elevado consumo interno empieza a dejar menos espacio para crecer solamente dentro del país. La producción argentina se mantiene en torno a los 2,5 millones de toneladas anuales, según indicó Sinesi, y para la industria el próximo salto depende en buena medida de recuperar volumen en los mercados internacionales.

“El crecimiento de la avicultura está fundamentado en la exportación. Venimos manteniendo una producción de aproximadamente 2,5 millones de toneladas durante los últimos siete años y, para crecer, tenemos que exportar más. Es muy difícil hoy ganar muchos más kilos dentro del mercado interno”, afirmó.

El desempeño del sector convive, de todos modos, con situaciones empresariales más complejas. Una de ellas es la de Granja Tres Arroyos, que atraviesa una profunda crisis financiera y operativa. Desde CEPA evitaron atribuirla al funcionamiento general de la actividad y señalaron que existen factores particulares de la compañía que la cámara desconoce.

Sinesi sí vinculó parte de las dificultades que atravesó la empresa con su fuerte exposición al comercio exterior y con el impacto que tuvo el primer brote de influenza aviar. “Es una empresa muy dedicada a las exportaciones. En 2023 se le fueron cayendo exportaciones de una manera rápida y tuvo que reacomodarse a las circunstancias. Después, lo que fue sucediendo dentro de la empresa a lo largo del tiempo lo desconozco”, explicó.

En el resto de la industria, uno de los problemas que comienza a ganar lugar es el aumento de los costos. Energía, salarios y distintos insumos avanzan mientras las empresas encuentran dificultades para trasladar completamente esas subas a los precios.

“Hay un incremento de costos a lo largo de los meses y a veces hay dificultades para trasladarlo a precios. A la industria le aumenta el gas, la luz y los salarios. Entonces hay que ser cada vez más eficiente, porque hoy es la única manera de bajar los costos”, sostuvo Sinesi.

En este contexto, CEPA reclama mejores condiciones de financiamiento para modernizar las instalaciones de crianza. Según explicó su gerente, el sector busca líneas destinadas principalmente a la construcción y actualización de galpones, pero hasta ahora no logró acceder a esquemas que considere suficientemente competitivos.

Exportaciones: Europa vuelve y China sigue pendiente

El frente externo fue uno de los más golpeados durante 2026. Según los datos oficiales acumulados hasta marzo, las exportaciones de productos avícolas comestibles cayeron 21,7% interanual en volumen, mientras que la producción bajó 5,9%. El consumo per cápita, en cambio, se mantuvo prácticamente estable frente al año anterior.

La caída de las exportaciones estuvo vinculada, en parte, al brote de influenza aviar registrado en febrero, que obligó a suspender temporalmente algunos destinos. Sinesi explicó que, a diferencia de lo ocurrido en 2023, cuando recuperar el estatus sanitario llevó varios meses, los episodios registrados en 2025 y 2026 pudieron resolverse en alrededor de 60 días.

Con la recuperación del estatus sanitario comenzaron a reabrirse los mercados. Chile y Perú volvieron a habilitar el ingreso de carne aviar argentina y, desde el 17 de agosto, también lo hizo la Unión Europea, que volvió a permitir el ingreso de productos frescos.

Para la industria, el regreso al mercado europeo llega además en un momento particular: coincide con la entrada en vigencia del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. El entendimiento contempla una cuota que irá aumentando progresivamente hasta alcanzar 180.000 toneladas, divididas entre productos con y sin hueso.

“Empezamos a exportar nuevamente a la Unión Europea a partir del 17 de agosto. Estamos tratando de aprovechar la cuota Mercosur-UE, que tiene ventajas desde el punto de vista arancelario, y ya están saliendo los primeros contenedores”, señaló Sinesi.

Europa ya era un mercado relevante para la Argentina antes del cierre sanitario. Durante 2025, las exportaciones de carne aviar hacia el bloque superaron los u$s14 millones, un 32% más que el año anterior. Países Bajos, España y Alemania estuvieron entre los principales destinos.

El gran mercado que todavía falta recuperar es China. Desde CEPA aseguran que las cuestiones técnicas con SENASA ya fueron resueltas, pero los envíos todavía dependen de una decisión de las autoridades chinas.

“Para nosotros es un mercado muy importante por el volumen, por los precios que paga y también por el producto que consume. Fundamentalmente llevan la garra, el pie del pollo y el ala, y eso nos permite tener un recupero importante de costos”, explicó Sinesi.

Sin China, Vietnam pasó a ocupar el primer lugar entre los compradores del pollo argentino, con entre 20% y 21% de las exportaciones, según CEPA. También aparecen entre los principales destinos Sudáfrica, la Unión Europea, Chile, Perú y distintos mercados africanos.

La decisión de China será clave para determinar con qué volumen de exportaciones cerrará 2026. Argentina exportó alrededor de 206.000 toneladas durante 2025 y el sector calcula que este año podría terminar entre 170.000 y 180.000 toneladas si el mercado asiático continúa cerrado. Una reapertura durante los próximos meses, sostuvo Sinesi, permitiría incrementar considerablemente ese volumen.

La diferencia de escala con Brasil también es significativa. Sinesi estimó que el país vecino exporta alrededor de 5,5 millones de toneladas, mientras que la industria argentina aspira a recuperar primero niveles superiores a las 300.000 toneladas y, más adelante, acercarse a las 350.000.

Para CEPA, el camino pasa por recuperar mercados, mejorar la competitividad impositiva y conseguir financiamiento para aumentar la eficiencia de las granjas. Con un mercado interno que ya consume cerca de 50 kilos por habitante, buena parte del próximo crecimiento de la industria dependerá de cuánto pollo argentino pueda volver a colocarse fuera del país.

Últimas noticias

Te puede interesar

Otras noticias