La competencia entre compañías es algo normal, ya que todas trabajan con el objetivo de recaudar miles de millones de dólares al año. Para esto, se trata de mantener una batalla económica justa, aunque hay algunas empresas que consiguieron tomar cierta ventaja pese a las leyes.
Ganan miles de millones al año con diversos eventos y se burlan de los fans que pagan los altos precios de sus entradas
La compañía no vive el mejor momento de su historia, ya que a sus problemas legales le sumó un episodio bastante controversial.
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La empresa atraviesa una seria crisis institucional y mediática.
Para colmo, si no eran limpias en la disputa, tampoco lo fueron a la hora de servir a sus clientes. Esta empresa tuvo a gente muy importante de su cúpula corporativa en una situación poco común: se filtró cómo se burlaban cruelmente de sus clientes, celebrando venderle productos a sobreprecio y tratandolos de tontos por comprarlos.
Qué es Ticketmaster
Fundada en 1976 en Estados Unidos por Albert Leffler, Peter Gadwa y Gordon Gunn, Ticketmaster comenzó como una plataforma de software dedicada a la venta y distribución de boletos para espectáculos deportivos y shows musicales. Su modelo principal consiste en cobrar cargos por servicio y comisiones a los compradores por cada entrada emitida.
Este rol de intermediario le garantiza enormes ingresos sin asumir los riesgos financieros de la producción de un evento. Durante décadas, la compañía firmó contratos de exclusividad con las principales arenas y estadios norteamericanos, lo que obligaba a los espectadores a pasar sí o sí por su sistema para conseguir un lugar.
En 2010, la firma dio un paso clave al fusionarse con Live Nation, la productora de eventos y representante de los artistas más importante del país. Esta unión fue muy criticada por los organismos reguladores, ya que generó un control absoluto dentro de la industria del entretenimiento en vivo.
Al combinar ambas empresas, la misma corporación pasó a manejar al artista, la organización de la gira, la gestión de los estadios y la venta final de los tickets. Esta integración bloqueó la competencia de otras boleterías más pequeñas, consolidando un monopolio de hecho en el mercado estadounidense.
La gran polémica de Ticketmaster que desató la ira de millones de fanáticos
El conflicto más reciente salió a la luz durante el proceso judicial iniciado en 2024, cuando la prensa filtró una serie de conversaciones privadas entre altos mandos de Live Nation. Los mensajes involucran puntualmente a Ben Baker, director regional de venta de entradas para Florida, y a Jeff Weinhold, director de la zona de Virginia, quienes hablaban sobre los precios de los servicios adicionales durante los shows.
En los chats, Weinhold presumía haber cobrado 250 dólares por un lugar en el estacionamiento VIP de un evento. Ante este dato, Baker respondió con una frase que generó indignación masiva: "Les estamos robando a manos llenas, cariño, así es como lo hacemos".
La conversación continuó con más descalificativos. En otro tramo del intercambio de mensajes, el mismo directivo atacó directamente a los compradores al escribir sin ningún tipo de filtro: "Esta gente es tan estúpida. Casi me siento mal aprovechándome de ellos".
La publicación de estas citas textuales extraídas de los expedientes de la causa expuso las prácticas de la firma para cobrar tarifas cada vez más altas. Las redes sociales se llenaron de críticas hacia la falta de empatía de los ejecutivos, reavivando los reclamos históricos por las fallas del sistema, la reventa oficial y los elevados costos de gestión en Estados Unidos.
Los problemas legales de la empresa y su acuerdo millonario con la Justicia
Las constantes denuncias de los consumidores y las trabas a la competencia llevaron al Departamento de Justicia de Estados Unidos, acompañado por decenas de fiscales estatales, a demandar formalmente a la empresa a mediados de 2024. La acusación central probó que obligaban a los estadios a firmar acuerdos de exclusividad de hasta 10 años y amenazaban con represalias económicas a los recintos que intentaran trabajar con otras boleterías.
Ante el riesgo inminente de que los tribunales federales ordenaran el desmantelamiento de la compañía para separar a la productora Live Nation de la ticketera Ticketmaster, la firma decidió sentarse a negociar. Finalmente, a principios de marzo, aceptó un pacto judicial para evitar la división de su estructura.
El acuerdo establece que la empresa debe pagar cerca de 280 millones de dólares en multas civiles. Además, la resolución obliga a crear un fondo económico específico para compensar a los estados que resultaron afectados por estas maniobras comerciales a lo largo de los últimos años.
Sumado a la sanción monetaria, el arreglo firmado exige modificaciones inmediatas en la forma de operar de la plataforma. A partir de ahora, la compañía debe rescindir contratos de exclusividad abusivos, permitir que otras ticketeras utilicen su tecnología de acceso en los recintos y mostrar precios transparentes desde el inicio de la compra, con todos los cargos incluidos.
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